sábado, 24 de noviembre de 2012

De Bilbao con amor




Los acontecimientos políticos presagiaban una extensión global  en los medios de comunicación. Por  arte de magia, cantidad de atrocidades y número de muertos, el país estaba en el centro del debate y noticias, formaba parte de uno de los diferentes frentes de la agonizante guerra fría.

Como típico salvadoreño, apenas bachiller, cachero, hacelotodo,  comelotodo y esquinero sospechoso, había buscado en el oficio de tomar fotos una manera de ganarse la vida, con la idea de realizar el sueño de todo fotoperiodista que sus obras fueran publicadas en AP, UPI, Reuters o cualquiera de esas prestigiosas y grandes agencias de noticias, lo motivaban y era el motor de su audacia y denuedo en el recién chance.

El manjar estaba servido, se avecinaba una guerra civil, el duelo de los gigantes bloques de poder, representados en Occidente, USA y la OTAN y por otra lado la "cortina de hierro", como líder la URSS, seguida por otros países satélites, grupo que se tambaleaba económicamente, los términos de intercambio con el mundo capitalista, la dejaban deficitaria, se presagiaba un "fin de la historia". 
Estos bloques habían escogido a éste paisito tropical y pobre como cancha para definir de una vez y para siempre la hegemonía mundial, Ellos iban a poner las armas y El Salvador iba a poner los muertos, todo aderezado por resentimientos ancestrales, iras históricas y una caterva de injusticias.  

Para tal objetivo, se había conseguido una cámara 35 mm mca. Kalimar que era la versión rusa de la Pentax gringa y la Cannon AE1 japonesa,  el dispositivo baratieri, robusto, ordinario y básico, sumado a los consejos técnicos y express de chepe pirri el fotógrafo de bautismos que vivía en el mesón, lo sacaba de agüite y ya había hecho sus pininos en las tomas de iglesias y sindicatos las cuales eran frecuentes en los últimos días y que habían sido publicadas en unos rotativos de modesta tirada.

Ese sábado por la tarde, después de recibir su primer pago por una par de fotos, decidió ir a echarse unos vasitos a un lugar cerca del mesón, el Golden Fish, en el primer piso del edificio Salandra, el cual era famoso por sus bocas de pescado frito y sus chuletitas, esa pedazo de carne molida traspasada por una tira de tortilla frita, acompañados con un vaso de cerveza sudoroso. Constituía un bocatto d’cardinale. 

El viejo bigotudo que atendía y administraba el lugar, servía con arte y precisión las bebidas  a los parroquianos que constituían un variopinto espectáculo, pues había obreros, artesanos, profesionales, gente con sacos y corbata, gabachas, casuales, etc.etc. , y era tanta la demanda que los clientes que iban llegando los sentaban en mesas que eran compartidas con otros clientes, los cuales eran completamente desconocidos entre sí. 


Esa descortesía la compensaba la temperatura de la cerveza y las bocas, además que siempre era una aventura y curiosidad  conocer con quien compartirías los momentos de relax y euforia que produce el rubio líquido y el lugar era inundado de todo tipo de conversaciones, risas y parloteos.

El día un poco inusual estaba bastante lleno y él fue colocado junto a un señor cincuentón  a la orilla de la ventana que daba a la sexta avenida, éste ya degustaba antes por  los envases vaciós aun sin recoger que estaban en la mesa, en tanto fue acomodándose llegó el primer vaso con la consiguiente pregunta –De boca hay pescado y chuleta, a lo que respondió: - Pescado.

Al toque de los vasos y la consiguiente : ¡salud!, empezó la plática, y  pudo darse cuenta que su interlocutor era un licenciado en economía que había trabajado muchos años en el respectivo ministerio cuando quedaba sobre la 4 avenida y que era cliente cotidiano de las cervecerías de moda : el golden fish, el gambrinos, el chipilín, el centenario y otras que se presentaban en los alrededores del centro histórico. 

Comenzó con su plática a recorrer, otrora tiempos dorados, románticos, imaginarios, heroicos, obscuros y mitológicos. Y con el ir y venir de la mesera con la respectiva provisión cervecero, la charla se volvió amena, instructiva e interesante.

El viejo bigotudo, cerraba a las 7:30PM, ni un minuto más ni un minuto menos, así que el fotógrafo y el licenciado buscaron otros lugares menos estrictos en cuanto a la hora de servir las bebidas.

Al caminar la noche entre cerveza y cerveza y entre historias e historias y entre cuentos y pasaditas, el licenciado lo invitó a conocer un lugar ubicado al sur de la capital sobre la calle Gerardo Barrios,  el cual era abrevadero y sucursal guanaca del templo de Cupido y Venus.
 El sitio se llamaba La Bilbaína, y fue en los 60 un lugar preferido de la clase alta-media, funcionarios y personal del servicio diplomático acreditado, eran frecuentes, pues  los servicios del oficio más antiguo del mundo eran de primera calidad y se recordaba al propietario el español Juan Mayoral, que había concebido un lugar exquisito, discreto y  relajador.

Ahora era una casa bastante descuidada, al llegar se abrió una ventanita y aparecieron unos ojos inquisidores, preguntando una especie de santo y seña, que el licenciado conocía por lo que procedieron a abril la puerta, pasando adelante.

Al entrar sonaba en la cinquera -vieja máquina para escuchar discos de acetato-  ubicada a la derecha de una pequeña sala en la entrada, un bolero del inmortal Julio Jaramillo “CUANDO YA NO ME QUIERAS”

 Partiré canturreando, mi poema, más triste
Contare a todo el mundo, que tú, me quisiste
Cuando nadie escuche, mis canciones viejas
Detendré mi camino, en un pueblo lejano, ahí moriré

El lugar era una casa con una sombra sostenida por pilares de madera antiguos, un corredor en donde acomodaban mesas de madera, al final estaban los frizzer y la cocina, en la sala de espera habían unas sillas y una cinquera, el patio también se usaba para que los clientes departieran con las anfitrionas.

La madame era una negrita enyinada (con sandalias de hule), delantal corto y con una carácter de la gran puta, regañaba por alla y por acá: - Que van a pedir??, - traiganos dos…. 

-          Escoja amigo!, lo que quiera aquí yo mando!!,  le decía el licenciado y él perplejo, no atinaba en aquel ambiente en donde sobresalían las señoritas que prestaban los servicios, las polarizadas y la madame-sargento para arriba y para abajo.

La mayoría eran veteranas, probablemente cosechas de los años dorados del burdel, sobresalían la Julia, una gordita, pelo corto, risueña y complaciente, además estaba Martha que denotaba una belleza y a pesar de los años se mantenía esbelta y seguramente fue la sacerdotisa en las buenas épocas.
-           
      Hola cómo te llamas?, y que te gusta hacer?, - ehh bueno, no sé, que hacen Uds. – Aquí lo que vos querrás, veo que andas cámara sos periodista, - Bueno, más o menos,- tómame una foto, - vaya pues… y el flash se encendió varias veces, con las muchachas posando, provocando risas pícaras, bromas y confianza.

-           Martha, era de buenos modales sus ropas de trabajo contrastaban con el ambiente y su porte y precencia recordaban los días pasados de "vino y rosas", se entabló una plática con el licenciado que aun con sus vergazos, denotaba una cultura aceptable y amplia. - Así que te gusta Machado?, bueno el poema del limonero. Pero me gusta más Miguel Hernández, Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente...sobre todo los poemas de la cárcel, contestó Martha, - Ahh si y porque?, - su poesía es melancólica y profunda. 
      
      A ver, declama algo, pues, le increpó el licenciado y ella le dijo: mire, mejor le voy a recitar a García Lorca y empezó con acento andaluz:

Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.

Buena!!!!!!!!!!, y aplaudieron los cercanos entre clientes y servidoras..

El se clavó en una que apartaba en una mesa platicaba con un cliente taciturno y medio dormido, era joven, con algunos rasgos provincianos, pelo al hombro, nariz aguileña. Hola cómo te llamas?, - Mila, hola como está, disfrutando…- querés una cerveza. Gracias no tomo.

Estableciendo la típica charla de ablandamiento y exploración, que terminaba en fijar los precios por un servicio y que empieza despojándose las ropas y terminaba con un simple : nos vemos..

El  burdel era reconocido y famoso por algunos servicios que se prestaban,

El  antiguo arte amatorio con “m”  inicial,  propio de las vestales secretas y de las escogidas traga- espadas, el cual le practico Agar al Padre ABrahan,  Tamar nuera y amante del  Viejito Judá, Cleopatra a Marco Antonio, la frida a  Diego Rivera y quien sabe si Consuelito al Conde Antoine, por nuestros lares y tiempos había hecho famosa a la putita de la Avenida conocida como la Benny Goodman que menciona Roque en su poema “nom de guerre.”

Así pues, esas señoritas eran las depositarias de costumbres ancestrales en donde se podía siempre que el bolsillo lo permitiera a regresar a orgías, aquelarres y desenfrenos eróticos  que las culturas antiguas las realizaban a la llegada de la primavera y donde confluían las cortes divinas desde Gea y Zeus, pero sobre todo de eros, dionisios, afrodita y otros.

Pues ese exquisito platillo era la especialidad del lugar, la China, una prostituta treintona, morena y desenfadada era la decana de esta curiosa universidad con elocuente oratoria y precisión, y sentada en una haragana de madera en la que sobresalían las tablas del respaldo, describía las posturas de ese extraño menú entre las que sobresalían  la llamada “avioneta venenera” ,la “oración musulmana”, "gato en cebadera", así como las peripecias, juegos y recorridos que hacían con el órgano del gusto sobre el objeto del negocio y que el cliente lo traía pegado justo al final de abdomen.

Mientras sonaba en la cinquera el tango Nostalgia:

Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.

A la derecha  de la sala principal se veía un escalera angosta de madera que llevaba a una segunda planta, llamada “el palomar”, en donde habían unas habitaciones tácticamente dispuestas para realizar actividades más atrevidas y solamente limitadas por los apetitos especiales, sofisticados o extraños (de acuerdo  de quien lo lea), que incluían encuentros  chulones de dos contra uno, de tres contra uno, de dos contra dos y hasta de tres contra tres, verdaderas trifulcas que pondrían envidiosos a los relevos australianos de la Arena Metropolita y que bien merecieran una narración del famoso e ingenioso locutor “Miguelito Álvarez”.

Alguien había programado y se escuchaba la canción lastimera La Copa Rota de Alci Acosta:

Se ve siempre acompañado del mejor de los amigos
que le acompaña y le dice: "ya está bueno de licor,
Nada remedias con llanto, nada remedias con vino,
al contrario la recuerda mucho mas tu corazón"

Llegaron las doce de la noche, la madame-sargento sacó al patio una parrilla que consistía en un ring de carro con unas patas de metal y preparaba unas chuletas de cerdo sabrosas que vendía a los trashumantes y clientes desvelados, constituyendo un recreo en la rutina clásica del lupanar, pues allí se departía y despojaban los roles cliente- servidora y se entremezclaba la tertulia, camaradería, amoríos intensos y eternos de una noche de duración y todo tipo de bromas y platicas de otros temas incluyendo la política.

A las 02 AM y ya casi borracho, el licenciado les pidió que lo mandaran a dejar a su casa en la col. Miramonte, para lo cual apareció súbitamente un taxi, en el cual lo subieron   y agarró rumbo norte.

 A esa hora la antigua cinquera callaba..

[maquina+de+musica+one+more+time.jpg]Se quedó pues, de todas maneras la Mila, vivía en Soyapango y ella tenía que ir a un laboratorio en la U nacional, ya que estudiaba Enfermería durante el día, y así espero que llegara el alba para acompañarla y hacer el conecte para proponerle encuentros fuera de protocolo.

La Mila lo cortó y lo mandó a la mierda, con el argumento que” bussines are bussines”,  si quería verla tendría que ir al negocio, en tanto se quedó "vestido y alborotado". 

Nunca supo más del licenciado, de la china y esos personajes especiales y extraordinarios;  por el diario leyó años después que la casa antigua que albergaba la Bilbacha otrora casa de citas “La Bilbaína” de Juan Mayoral se cayó con el terremoto de 1986.

viernes, 16 de noviembre de 2012

RITORNO AL MIO QUARTIERE



 
A la dereeee!!!, de frente mar……gritó el sargento y la pequeña columna enfiló hacia el sur en una mañana calurosa como todas las migueleñas.

Marchaban sobre la acera, esa misma que recorrian solo días atrás con otros propósitos, esa mañana caminaban sueltos desacostumbrados a la ropa de civil, discordando en medio de pantalones acampanados las pelonas de los cuatro, caminaban entre alegres y ansiosos diferente que cuando salían con licencia. Esta sería la última vez que pasarían sobre esa calzada, al borde derecho las glorietas donde domingo a domingo los familiares con viandas de comida y toda clase de confituras, compartían en las  visitas a los reclutas y demás muchachos que estaban de alta en la brigada, la tercera de infantería.

Iban en orden de antigüedad, primero caminaba machuca, el cabo especialista en criptografía que había llegado confundido y engañado, luego caminaba el valiente y justo Mario bachiller, seguido por  Manuel “calambrina”, Funes, oriundo de Moncagua, con el sueño de viajar al norte y finalmente Aparicio, que había llegado del hospicio donde había pasado desde su nacimiento hasta cumplir los 18 y que luego fuera trasladado al cuartel.  Cuatro vidas que habían convivido los últimos años, en medio de tristezas, alegrías, sustos, emergencias y toda clase de aventuras. Al llegar a la entrada de la brigada todos tomaron rumbos distintos, presagiando nunca volver a encontrarse.

El bus 301 recorria desde oriente a la capital, haciendo las paradas y ventas de rigor: en villa el triunfo, los totopostes, en Lempa la pescada frita, en  San Vicente la carne de cerdo (con sospecha ser de chucho) cruzada por un negro azadón, servido con tortilla tostada y gotas de limón…. Mientras el cerebro golpeaba..

Llegando a Molinos de El Salvador y luego a la terminal, enfiló a pie hacia su morada, su barrio, querido y amigo, hacia su casa.

Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno.

El barrio lucía igual como lo había dejado tres años antes, las luces del parque: sombrías, tristes, confidentes, cómplices de picardías y juegos furtivos de amor. Los niños jugaban ladrón librado y los jóvenes rebotaban pelotas en la cancha de básquet. 

Nadie se percataba de su regreso.

 Quiso reconocer a alguno pero tres años era una eternidad, quizás lo cipotes eran hoy adolecentes y los adolescentes eran jóvenes adultos.

Unicamente, el conacaste siempre vigilante, le vió y en su mente sintió su saludo "hola cabroncito!, a ver si ahora te llevas mis semilla y me dejas tus cuadernos", haciendo referencia a la pasada de hace años, de llenar el bolsón de orejas de conacaste y dejar los útiles escolares a la sombra del palo, cuando tenía 9 años. Recordó la soberana cachumbiada que recibió.

Son las mismas que alumbraron
con sus pálidos reflejos
hondas horas de dolor.
El foco de la esquina con su sombrerito metálico todavía alumbraba la cuadra, el cinelandia anunciaba las películas europeas que a pocos interesaban, un par de cipotes desconocidos cuidando carros, igual la casa de mantequita, Kiko, la casa de paco y el palo de mango, contiguo al bar Jiboa que igual que antes no tenía ninguna luz que alumbrara el viejo anuncio de “Águila Blanca licor fino”.

Y aunque no quise el regreso
siempre se vuelve
al primer amor.
Los retornos son dolorosos, igual que otros y otros igual que él, Ya no eran los mismos, la madurez forzada por el carburo de la vida dura, escaza y pobre, en medio del conflicto social que presagiaban las circunstancias: la intriga comunista, la lucha social, el mundo de las drogas y el universo del sexo, contaminaban el ambiente del barrio. 
Atrás quedaban y se distanciaban frenéticamente las noches de luna en el parque, llenos de quietud, alegría, jodarrias y tertulias. 
Ahora tenia 18 años, se consideraba un hombre, ahora la vida se le presentaba como un reto, como una película de esas que tanto disfrutaba en los matinés dominicales hace apenas un instante de vida, tan cercano y tan lejano.
La vieja calle
donde me cobijo
tuya es su vida
tuyo es su querer.
De reojo cuando entraba por el zaguán del meson San Jorge pudo visualizar el pasaje Vilanova su gran amigo de niñez y preadolecencia. Ese pasaje que mudo, marcó su vida desde que sobre él se deleitaba sobre su triciclo y sus patines. La casa de las viejitas, la radio vanguardia.
Ese que transitó tantas veces del brazo de su mamá y que le traía tan buenos recuerdos.

Entro al zaguán cuya puerta de madera había sido cambiada por otra más robusta, que según supo después el bigotes lo había botado a patadas, el callejón lucía igual al que caminó cuando una madrugada había decidido ir a "CONOCER MUNDO" y encontrar su rumbo. 



Bajo el burlón
mirar de las estrellas
que con indiferencia
hoy me ven volver.
La niña Paca  la mesonera, lo recibía con emoción y un abrazo, mientras su hija, hace tres años una niña, ahora una señorita, miraba de reojo la escena, tratando de ubicar aquel joven que aparecía un día cualquiera y que era saludado tan alegremente por su nana. Las puertas cerradas de los otros cuartos describian que nadie se percataba de su regreso.

Su mamá le había dejado la llave del candado con la niña Paca, a lo que procedió a caminar hacia la habitación.  

La puerta del cuarto de mesón se abrió y apenas pudo colocar la bolsa con las tres mudadas que le acompañaban, cuando cayó sobre la única cama, rendido en un sueño reparador, sueño maravilloso, sueño profético de una esperanza de una vida plena, una vida pletórica de emociones y todo tipo de aventuras.


Había vuelto.
SIN MIEDO AL FUTURO Y A ENFRENTAR LA VIDA.

sábado, 3 de noviembre de 2012

MAS ALLA DE LAS CIFRAS




 AL HACERLO TU Y YO TODO ES CON "A"

AY AMOR!!
ACIDO
ACETICO
ASCORBICO
ARACNIDO
ARDOROSO
ANGUSTIOSO
ANSIOSO
ATEO
AXIOMA
AVIDO
APOCRIFO
APOLOGISTA
ADAGIO
ACENTUADO
ADMIRADO
AYY AMOR
ALELUYA!!


EL PODER DE LA RISA DE UN NIÑO

  Niños de El Salvador

La sonrisa de un niño es el universo hablando, 
es la máxima expresión de la concordancia divina en el interior del hombre. 
Es la esperanza de un mundo más sublime. 
La sonrisa de un niño debe ser la consigna suprema del hombre. 
La sonrisa de un niño es la fuente donde llegan a beber los fatigados de las penas 
y fustraciones que nos oprimen el corazón.



ALFREDITO
IN MEMORIAN AL FINADO HIPOPOTAMO

Los vientos niños perversos
Los vientos niños curiosos
Los vientos niños traviesos
Los vientos niños inquietos
Los vientos niños temendos
Los vientos niños poetas
mi poeta niño viento.






 MAQUINA DE MATAR

Soñé ser la Jericó
Aspire ser la Beretta
Estudie para ser la Colt
Me esforzé para ser la 22-20
Presumí ser la Magnun
Quize ser la Astra
Y finalmente descubro
que soy un humilde trabuco.



CUANDO ALGUIEN TE AMA

A pesar de la distancia
Y la inmensidad del universo,
Me haces sentir que puedo estar a tu lado
Con solo desearlo, con solo soñarlo,
Con solo volar mi alma hacia la tuya
Con sólo volar hacia ti.

Y si vuelo,
Mis angustias se quedan pegadas al pavimento
De la sombría y cotidiana existencia,
Que se aferran a mi espíritu
Para doblegarlo y someterlo
Cual esclavizador implacable
En la ruina de la miseria civilizada.
Si vuelo las extrañas fauces mortales
Se alejan y gimen con ira

Al perder su pedazo de cielo
Que mora en el amor hacia tú.





ASPIRACION

Una tarde de octubre, un cielo azul, un árbol de arrayán, que bota un montón de hojas, una escoba, una palita plástica para recoger la basura... y una inspiración :

Aspiro ser:
Barredor de injusticias
Sacudidor de impulsos ladrones
Trapeador de vicios
Limpiador de costras de maldad
Exterminador de plagas de tristezas
Lavador de dudas
Raticida de dogmas y mitos

Y además:

Desinfectar mis egos
Lustrar mis virtudes
Pulir mis carismas

Solo aspiro ser: el palo de la escoba, la hendidura en la ventana donde se cuela la luz, la humilde gota que alivia, la palabra que da esperanza.