miércoles, 25 de marzo de 2026

El Banquete en pupusería (con filosofía y curtido)

Una pupusería en la esquina de la  10ª avenida, el  pupusódromo de  San Salvador, pasaba un bus de la  ruta 10 con su ruido y humo indiferente.


La Mesa de plástico, mantel cuadriculado, rojo y blanco, dudoso, partes  gastadas y despintadas, el bote de vidrio de curtido, sobresalen los pedazos de zanahoria adornando  el cuerpo del bote.  la radio sonando bajito… música de Alvaro Torres, y tres figuras fuera de época, sometidos al túnel del tiempo por las teclas de un loco viajero de las redes y más sobado que Tepica  la  culebra.

Sócrates, Erich Fromm,y Jesús de Nazareth.

La pupusera Doña Celia, la maitra mujer de chepe pirri el taxista  y la ayudanta, Vanessa, ex mujer de brayan el huésped de Mariona, ambas intercambian miradas, con sospecha, ¡puta y estos rucos, que onda¡, no son juras, seguro parecen hippies como los del parque.

Ninguno ha pedido todavía, se oyen que platican y discuten.

Sócrates
Amigos, comencemos por lo esencial: ¿qué es el amor? Yo sostengo que el amor es deseo de lo que no se posee. Nadie ama lo que ya tiene plenamente.

Fromm, autor del libro “El Arte de amar”, se la lleva de psicóanalista, marxista

Dijo: Sócrates, eso describe bien el inicio, pero no el amor en su forma madura. El problema del ser humano moderno no es que carezca de amor, sino que no sabe amar. Amar es un arte: requiere disciplina, conocimiento y práctica.

Jesús
Ustedes hablan de búsqueda y aprendizaje. Yo les digo: el amor es dar. Amar incluso a quien no lo merece. Amar al enemigo. Porque en ese acto el corazón se transforma y se hace pleno.

Sócrates
Interesante. Pero dime, ¿cómo puede alguien amar lo que no desea o lo que le hace daño? ¿No es contrario a la naturaleza?

Jesús
No es contrario, es más alto que la naturaleza inmediata. Si amas solo a quien te ama, ¿qué mérito hay? El amor verdadero no depende de lo que recibes, sino de lo que eres capaz de dar.

Fromm
Aquí coincido profundamente. El amor no es una reacción, es una decisión activa. Amar implica cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento. No es pasión momentánea, es una actitud permanente.

Sócrates
Entonces, ¿dirían ustedes que el amor no es simplemente una carencia, sino una forma de plenitud?

Fromm
Exacto. El amor maduro dice: “te necesito porque te amo”, no “te amo porque te necesito”.

Jesús
Y yo añadiría: el amor más grande es dar la vida por otros. No como pérdida, sino como plenitud.

Luego Sócrates, se para y dicen son solemnidad.

“Antes de ordenar… definamos: ¿qué es una pupusa?”

Puta!, grita doña celia, ¡Es comida, señor! ¿Va a querer o solo va a hablar pendejadas?

Fromm : Ahí está el problema moderno: mucho pensamiento, poca acción… y nadie paga.

Jesús:  Tranquila, doña Celia

Pidamos para todos, traiga 3 de queso con loroco y 3 revueltas de frijol con chicharrón.

Ahh y 2 chocolates, a mí un café grande,

Sócrates: Excelente. ¿Y quién paga?

(Silencio filosófico…)

Mientras la Vanessa, servía las tazas de chocolate….los cheros seguían conversando….

Vanessa, dijo: - allí está la cuchara, señalando un rincón de la mesa.

Sócrates
Pero, ¿hacia dónde conduce ese amor? Yo enseñé que el amor nos eleva desde lo bello en los cuerpos hacia la Belleza misma, eterna e inmutable. Así lo puso Platillo en El Banquete.

Fromm
Yo diría que nos conduce a la unión sin perder la individualidad. El amor resuelve la soledad humana sin destruir lo que somos.

Jesús
El amor conduce al Reino interior. No es un lugar, es una forma de vivir: justicia, compasión, verdad.

Sócrates
Entonces, estamos de acuerdo en algo: el amor no es quedarse en lo superficial.

Fromm
Ni en lo posesivo.

Jesús
Ni en lo egoísta.

En eso, llega Vanessa con las pupusas humeantes y olorosas.

Cada uno agarra un plato de plástico y  Fromm acerca el bote de curtido, abriendo la tapa metálica.

Sócrates (observando), y moviendo la boca con inundación de saliva por el hambre:   - Diría que el amor es como esto: uno desea la pupusa cuando no la tiene.

Fromm: No, Sócrates. Ese es el problema: confundes amor con hambre.

                El amor sería más bien saber:

  • cómo hacer la pupusa
  • cómo compartirla
  • y no comerte la de otro

Jesús (repartiendo una pupusa a cada uno, una de queso y una revuelta

-El amor es esto: tomar lo que tienes… y hacerlo alcanzar. No solo de pan vive el hombre…

Fromm (anotando mentalmente):

-          Esto es interesante: ya aparece el problema moderno del amor… todos quieren recibir, pocos quieren aportar.

Jesús : El que no trajo nada… que coma primero. Y así comemos todos.

Sócrates: - Pero si la parto y comparto … tengo menos para mis huesos.

Jesús : - O tienes más sentido.

Fromm: - Y más responsabilidad… porque alguien tendrá que hacer más pupusas mañana.

Sócrates. - …pero con pan se vive mejor, admitámoslo.

Los tres comensales como acompasados por un músico divino y hambriento, abrían las pupusas y colocaban curtido en ellas, sacando sendas cucharadas de éste, hasta bordear los platos, Sócrates las soplaba ansioso, mientras Fromm las ventilaba con la mano, Jesús solo esperaba la temperatura adecuada para hacer el tamalito y que viajara a la boca.

Mientras entre bocado y bocado, seguía la charla

Sócrates: - Entonces, según vos, señalando con la boca a Fromm, amar es como aprender un oficio.

Fromm: - Exactamente. La gente cree que amar es fácil, pero lo difícil es ser capaz y tener disposición de amar. El amor no es desear consumir algo o a alguien. Es un acto productivo: implica cuidado, responsabilidad…

Mientras Jesús, limpiándose la boca dice: Y amar incluso cuando no hay pupusas.

Sócrates, se limpiaba la boca y agarró hacia su plato otra pupusa, abriéndola y quemándose los dedos, luego agarrón el curtido y se lo echó a la pupusa y dijo :

“ Interesante… el curtido mejora la pupusa”.

Fromm :- Exacto. El amor no es solo el “relleno” (la emoción), también es todo lo que lo acompaña: cuidado, respeto, esfuerzo

Jesus:  - Y sin compartir… ni siquiera es comida, es egoísmo caliente.

Sócrates, se deleitaba con la pupusa revuelta y con la boca llena, dijo:

- Entonces el amor no es solo dar… ni solo desear…

- ¿Es una especie de equilibrio entre necesidad y virtud?

From: -  Ahí aparece algo importante: el amor no es ingenuo. No es dejarse explotar.

               Amar también implica respeto, incluso por uno mismo y práctica constante.

Jesús,  sorbiendo su café, dijo con solemnidad,  - “Y generosidad radical.”, continuó:

- Y se vuelve verdadero cuando das, incluso si no te sobra.

-         Al notar que ya casi se comían las pupusas, Doña Celia, se acercó con un papelito y el dato de la cuenta y con mirada seria y firme, lo puso sobre la mesa. 

Sócrates:

Propongo analizar quién tiene la verdad… y que ese pague.

Fromm:

Eso no funciona en la vida real.

Jesús (vió el dato y metiendo la mano fue sacando unos biyuyus):

Dijo: - El que pueda, que pague y le dijo a doña celia: - que le quede el vuelto

Fromm sacando un par de pesos, entregándoselo a vanessa le dijo - “vaya, para los chicles”.

Sócrates:

¿Y el que no pueda?

Jesús:

Que no se acostumbre.

Fromm (asintiendo):

Ahí está el equilibrio:
el amor no es explotación… pero tampoco indiferencia.

Sócrates:
El amor comienza como deseo… como cuando ves la pupusa ajena.

Fromm:
Pero solo es real cuando sabes compartirla… sin quedarte vacío ni abusar.

Jesús:
Y es pleno cuando das… incluso si te quedas con la menos de lo esperado.

Al final:

  • uno pagó
  • otro prometió pagar la próxima
  • y el tercero dejó propina

Porque el amor, como las pupusas:

  • no se queda en ideas
  • se hace con las manos
  • se comparte
  • y siempre… siempre… alguien pregunta:


“¿y la salsa de tomate ?”


lunes, 2 de febrero de 2026

Chile y su influencia en el Ejército de El Salvador (siglo XX)

 


El Salvador recibió del Ejército de Chile una influencia estructural, doctrinal y cultural, heredera del modelo prusiano, que ayudó a profesionalizar la oficialidad en el siglo XX. Sin embargo, esta influencia fue parcial y progresivamente desplazada por la doctrina militar estadounidense durante la Guerra Fría. Pero no desaparecio…..

1. Modelo prusiano vía Chile

  • El Ejército de Chile adoptó desde fines del siglo XIX el modelo militar prusiano alemán (disciplina, estado mayor, doctrina, instrucción).

2. Doctrina y organización

  • Influencia en la estructura jerárquica, el concepto de Estado Mayor, planificación operativa y reglamentos.
  • Enfoque en la disciplina estricta, formación profesional del oficial y obediencia institucional.

3. Formación y asesoría militar

  • Oficiales salvadoreños realizaron cursos y pasantías en academias chilenas a lo largo del siglo XX.
  • Chile envió misiones militares y asesores a Centroamérica en distintos momentos, especialmente en instrucción táctica y administrativa.

4. Educación militar

  • Influencia en los planes de estudio de la Escuela Militar salvadoreña, inspirados en el modelo chileno-prusiano:
    • Énfasis en táctica, topografía, logística y mando.
    • Formación del oficial como “profesional del Estado”.

5. Ceremonial y cultura militar

  • Marchas, uniformes, rituales y ceremonial castrense con clara impronta prusiano-chilena.
  • Concepto del ejército como institución permanente y ordenadora del Estado.

6. Límites de la influencia chilena

  • Desde los años 50–60, la doctrina y entrenamiento de EE. UU. (Escuela de las Américas) se volvió dominante.
  • La influencia chilena quedó más marcada en:
    • Tradición
    • Formación inicial
    • Cultura institucional




CURIOSIDADES DE ESTA INFLUENCIA

1.    jajaja el paso de ganso, te imaginas con lo chiquitos que somos los salvadoreños

La estampa es bien particular. Ver a un pelotón de salvadoreños tirando el 

paso de ganso (Stechschritt) con toda la garra del mundo es un espectáculo de pura fibra.

Lo curioso es que, aunque seamos bajitos, esa marcha prusiana que nos heredaron los chilenos está diseñada precisamente para eso: para que el soldado se vea más alto, imponente y coordinado.

Es pura psicología visual de cuartel; cuando el pie sube a la altura de la cintura y cae con fuerza, no importa si medís 1.55 o 1.90, el estruendo y la sincronización mandan el mensaje de que ahí viene una fuerza disciplinada.

Esa herencia es tan fuerte que, a pesar de que desde los 80 los boinas verdes de EE. UU. llegaron con sus uniformes olive drab y sus tácticas de contrainsurgencia, no pudieron quitarle al soldado salvadoreño el gusto por la marcialidad tiesa y el uniforme bien almidonado de la escuela chilena.

2.    Juramento a la Bandera en El Salvador es el momento donde la sombra de Prusia y Chile se proyecta con más fuerza, convirtiéndose en una coreografía de acero y tradición que parece sacada de otro continente.

Ese ceremonial es puro "teatro militar" de la vieja escuela:

  • El Paso de Ganso Extremo: 
  • El Saludo y la Espada
  • La Mística del "Beso" a la Bandera
  • La Influencia en el Uniforme: Es común ver en estas ceremonias los correajes blancos, los guantes y, en ocasiones especiales, los detalles en los hombros (charreteras) que te gritan influencia de la Escuela Militar del Libertador Bernardo O'Higgins de Chile.

·         Es un contraste: por un lado, el soldado GUANACO es famoso por ser un guerrero de selva y montaña (estilo gringo/Vietnam), pero cuando llega el momento del juramento, sale a relucir ese ADN prusiano-chileno que los hace marchar como si estuvieran en Berlín en 1900.

·         ¡Soldados de la Patria! ¿Juráis ante el Altar de la Patria, cuyo símbolo sagrado es nuestra Bandera, por vuestro honor militar, sostener la integridad del territorio, defender el Pabellón Nacional como la insignia sagrada de la Patria, servir al Estado y obedecer en todas las ocasiones y riesgos al superior que os estuviere mandando, aun a costa de vuestra vida?" 




3 . Chilena, mi cabo, mi sargento , mi coronel, mi teniente.

·         Influencia del ejército chileno, que se adoptó, chilena es un castigo por  faltas menores, que consiste es ejercicios aplicados hasta la fatiga, después se llamó “chicharrón”.

·         La costumbre del “mi”, viene también de Chile-Prusia. mi  teniente, mi cabo,  mi coronel, mi general..

p   Para la  USA, es "yes,sir   !!!!°





viernes, 9 de enero de 2026

EL PATRULLERO LOQUILLO






 

Eran aquellos gloriosos años setenta, cuando el mundo estaba patas arriba: La Nueva Ola sonaba en los radios, Vietnam ardía en la tele en blanco y negro, la moda se ensanchaba hacia abajo y el pelo hacia los hombros. 

Todo eso se mezclaba y producía una rebeldía rara, medio inconsciente, pero contagiosa, la sandalias de caite, los collares de colores. 

El barrio, por supuesto, no se quedó atrás. Empezamos a copiarle cosas a la gran potencia del norte: el pelo largo, el amor y paz, los pantalones campana que barrían la acera y la música psicodélica que no se entendía, pero se sentía.

También llegó la famosa mota, una planta exótica, milenaria y, según algunos expertos del pasaje, era “medicinal”. 

Con ella también apareció un lenguaje especial, el : ! que onda men !., ¡sácatelo!, pízanlove.

y otros vocablos propios de la cultura hippie.   

Aquella hierba se enrolaba con papel de biblia, se le prendía fuego y se fumaba. 

El efecto era inmediato: uno se sentía en paz con el universo, con los vecinos, con la naturaleza y hasta con el cobrador de la pieza… aunque a veces también hacía ver luces donde no había foco.

Mientras tanto, el sistema político luchaba contra una insurrección en pañales.

Habían instituciones de represión, la política se iba poniendo caliente.

De ahí salió el famoso Servicio Territorial, una mezcla de civiles, reservas del ejército y uno que otro frustrado con ganas de mandar. 

En el barrio se les conocía como la patrulla; nosotros, con más confianza, les decíamos la descalza.

Estos personajes se reunían los sábados por la noche y salían a patrullar el barrio como si fueran a invadirnos. 

No andaban armas de fuego, pero sí garrotes y algún machete, lo cual era suficiente para que más de algún cipote saliera corriendo como atleta olímpico.

Aquella noche de sábado no pintaba nada especial. 

La majada estaba tranquila, hablando babosadas. 

Cuando empezó a rolar el material recién comprado en la calle Castillo al famoso Gallo, la noche prometía ser filosófica.

Se reunían al final de la 12 avenida, llamada por la majada "PUNTA DEL ESTE". (aunque mira al norte).

Después de la primera ronda, unos se movieron hacia el pasaje Santa Cruz; otros se quedaron sentados en los bloques de cemento donde terminaba la calle  PUNTA DEL ESTE, viendo el horizonte, esperando que la Virgen de Don Rúa se diera un beso con la luna o, por lo menos, que las estrellas platicaran entre ellas y soltaran algún secreto interesante.


Al fondo, un radio ponía Led Zeppelin a todo volumen, como para ambientar el viaje.

Choveta, Rolo, Bigote y el Lagarto estaban en la acera, relajados, hablando de sus aventuras, la última chica o la película de vaqueros del cine Avenida. 

Cuando de repente se oyó el tropel: ¡plam, plam, plam!. Ahí venía la descalza, en formación desordenada y con vocación de susto.

Los más vivos salieron disparados por las gradas hacia la 13 calle. Los más tranquilos —o ya en modo vegetal— se quedaron donde estaban.

Los patrulleros llegaron pidiendo cédula, cara seria y posición militar firme, como si estuvieran en un desfile. Eran como diez.

Bigote, mientras tanto, estaba recostado en la pared, con una pierna doblada y una bacha en la mano, completamente desconectado de la realidad nacional. 



No se dio cuenta de nada hasta que le cayó encima un patrullero, el "patrullero". .

Era un viejito de unos sesenta años, con kepis de filarmónico, chaqueta militar más gastada que llanta de bus, pantalón de civil y zapatos que ya habían pedido jubilación. Como toque final, cargaba un corvito.

El viejo se plantó frente a Bigote y le gritó:


—¡Cédula de identidad!

Bigote, en cámara lenta y con cara de iluminado, respondió con lo único que tenía a mano: una enorme bocanada de humo directo a la cara del patrullero.

El viejo primero se sacudió y luego quedó congelado. Parado, tieso, como estatua de parque. No sabía si arrestarlo, toser o pedir auxilio celestial.

Al final solo gritó:


—¡váyase a la mierda!,  dando la vuelta.

Y siguió caminando rumbo al parque, derrotado por la ciencia herbolaria y sumido en la terapia intensiva de la bocanada de bigote.

Los que estaban (estábamos jajaja) sentados en los bloques de cemento, vieron todo como película de charles chaplin. 

Primero silencio, luego risas, y al final carcajadas que se doblaban los cuerpos.  

Bigote se quedó ahí, inmóvil, como monumento a la paz.

Luego, al patrullero se le vió caminando, frente al comedor "Mil Moscas", levantando el machete, gritando solo y caminando de un lado a otro, todo loquillo, como si estuviera patrullando otra dimensión.



lunes, 22 de diciembre de 2025

EL LUNES NADIE LO CREYÓ


 


El lic Machón llevaba treinta y siete años en la misma oficina, en el mismo escritorio y con la misma engrapadora que ya no engrapaba bien, pero a la que él defendía como a un perro viejo.

Setenta años, un peinado antiguo, disciplinado y una habilidad casi artística para archivar papeles sin que nadie supiera exactamente qué archivaba.

Por eso, cuando llegó la invitación a una fiesta de mercadeo —con letras grandes, colores chillones y exceso de signos de exclamación— pensó que era una broma.


“Evento de integración con impulsadoras y promotoras ”, decía.

El lic. estuvo a punto de tirarla a la basura… pero algo, tal vez el café cargado o la curiosidad tardía, lo hizo guardarla en el bolsillo. Pensó “ de todos modos vivo solo, y para variar…..”

La fiesta era en un salón con luces que parpadeaban como si tuvieran hipo.

Música fuerte, risas, y un ambiente que no tenía nada que ver con memorandos ni sellos de recibido, ni vales de caja chica, ni reportes contables.

El Lic. llegó temprano, como siempre, pero bastaron dos cokteles para que se le aflojara el nudo de la corbata… y otro nudo más profundo, existencial, el valeverguismo juvenil.

Primero fue el merengue. Movimientos prudentes, de hombros, como si aún estuviera en horario laboral. Luego la cumbia, donde ya se permitió una vuelta completa sin pedir permiso. Y finalmente, cuando el DJ decidió que el respeto había muerto oficialmente, llegó el reguetón.

Ahí ocurrió el milagro.

El viejo licenciado, el del archivo muerto, descubrió músculos que no sabía que tenía.

Sus pasos no eran elegantes, pero sí decididos. Había en ellos una mezcla peligrosa de entusiasmo, desubicación y una energía que nadie —ni él mismo— esperaba.

Las promotoras lo miraban primero con risa, luego con sorpresa, y finalmente con ese gesto incómodo que uno pone cuando algo se sale del guion.

Las muchachas moviendo sus caderas, agachadas, levantadas y con las letras sugestivas “mételo, mételo, sácalo, sácalo..”. Dale Dale”. Rakata, rakata, si ella se pega, rakata. 

Pum pum, pum pum, dale, dale, martillo y clavo, pum pum,,,martillo, pum pum.

Bailó hasta que el cuerpo dijo basta… pero el espíritu dijo “una más”.

Terminó la noche adolorido como si hubiera corrido una maratón sin entrenar, pero con una vitalidad que no recordaba desde quién sabe cuándo. Se fue a dormir convencido de que algo se había despertado. Algo importante. Algo imprudente.

Ahí entra Jessica.

Jessica era una cariñosa, práctica y tenía una paciencia entrenada, ya años le daba servicio y complacía  metódicamente.

Cuando el Lic machón llegó a verla, ella esperaba una velada tranquila, casi rutinaria.

Pero no.

El hombre venía con una energía que no figuraba en ningún manual. 

Quería moverse, cambiar, inventar. Parecía haber leído y aprendido el Kamasutra.  Garganteado de sapo, Canto de cama, torito
, candela chorriada, avioneta venenera, gato en cebadera, siervo baleado, fueron sus platillos con Jessica.

Jessica pasó de la sorpresa a la incredulidad. Luego a la molestia. Luego al cansancio.


—Don Paco (así se llamaba para ella)… —dijo en algún momento, ya con tono profesional— usted no vino a conversar filosofía existencial, ¿verdad?, ¿y no me va a contar ahora de sus viejas aventuras???

Cuando él, satisfecho y sonriente, pidió un segundo round como si fuera lo más natural del mundo, Jessica decidió que había límites que ni el entusiasmo ni el pago justificaban.

Jessica no era ninguna improvisada. Tenía un radar fino para detectar fantasías tardías, promesas exageradas y entusiasmos que duraban lo que dura una canción mal puesta.

No era solo la energía —que ya era mucha— sino la convicción. Ese brillo en los ojos de alguien que acababa de redescubrirse vivo, peligroso y, peor aún, creativo.

 Mientras se acomodaba el cabello frente al espejo, lo miró con una mezcla rara de respeto y fastidio.

—Mire, Don Paco —dijo—, usted es buena gente, paga puntual… pero lo suyo ya es mucha exigencia, ni mi marido, me deja así.

Después de terminar, contar el dinero y ponerse los zapatos, fue clara:

—Así ya no vuelvo a salir con usted. Mucha exigencia, demasiada energía… y yo mañana trabajo.

El asintió, con una serenidad triunfal, como quien acepta una sanción sabiendo que valió la pena.

El lunes llegó a la oficina puntual, con ojeras gloriosas y una sonrisa misteriosa. En el cafetín, mientras removía el azúcar, soltó la frase como quien deja caer una bomba:

—aja!!!, gud morning. cipotones… la Jessica me mandó a la M. Ya no me va a dar servicio.

Silencios sepulcral.......

—¿Por qué? —preguntó uno, incrédulo.

Respiro profunda y solemnemente.

—Porque no aguantó, la sacudida que le pegué.

Nadie supo si creerle. Pero desde ese día, cada vez que el lic. archivaba algo, lo hacía con un ritmo extraño… como si de fondo aún sonara un reguetón lejano.