miércoles, 12 de agosto de 2026

HABLEMOS DE MUSICA DE INICIOS DE LOS 60



The Biggies, yo le digo The Tree Melon en la cancion de leonardo favio que significa, ya que obviamente la letra dice de contradicciones, beatles, rollings stone, pintura fresca, gatos, vivaldi, leo dan , pero eso de los biggies no entiendo, debe ser algo mas local, mas argentino. que opinas o me puedes aclarar

¡Ah, ya sé exactamente cuál dices! Es “Ding Dong, Ding Dong, estas cosas del amor”, de Leonardo Favio. Y tu oído no te engaña: no dice “The Biggies” ni “The Biggies” es un grupo argentino. La palabra que Favio canta es The Tremeloes —aunque en muchas transcripciones aparece deformada como “Treemelon”, “Tremelones”, “Treemelón”, etc.

Y aquí está lo interesante.

¿Quiénes eran The Tremeloes?

The Tremeloes fue un grupo británico de los años 60, muy conocido en Argentina y en toda América Latina. Su gran éxito fue “Silence Is Golden”, además de “Here Comes My Baby”, “Even the Bad Times Are Good”, etc.

Por eso el juego de Favio es:

  • Ella: The Bee Gees
  • Él: The Tremeloes
  • Ella: The Beatles
  • Él: The Rolling Stones
  • Ella: Los Gatos
  • Él: Pintura Fresca
  • Ella: Favio
  • Él: Palito Ortega

Es decir, no está tratando de decir cosas sin sentido. Está construyendo una pelea amorosa infantil alrededor de gustos musicales incompatibles.

Y aquí viene lo que creo que tú estás percibiendo como algo muy argentino.

Los Gatos y Pintura Fresca

Ahí sí estamos entrando de lleno en la Argentina de fines de los 60.

Los Gatos eran fundamentales en el nacimiento del rock argentino, mientras que Pintura Fresca representaba otra vertiente de la música popular juvenil.

Y Favio contrapone además:

Favio ↔ Palito Ortega

Eso es buenísimo porque son dos figuras enormes pero con perfiles distintos dentro de la música popular argentina de la época.

Y al final hace la reconciliación perfecta:

Vivaldi, Bach...

y cuando parece que están en mundos musicales absolutamente distintos, aparece:

Leo Dan.

Y ella responde: “Uy, a mí también.”

Ahí está la clave humorística de toda la canción: pueden discrepar en Beatles, Rolling Stones, Bee Gees, Los Gatos, Favio, Palito Ortega, Bach o Vivaldi... pero coinciden en Leo Dan.

Y eso es muy Favio: una especie de comedia romántica de adolescentes convertida en canción.

Y hay otra cosa que me parece muy interesante

La canción fue grabada en 1969, y la investigación académica sobre música latinoamericana confirma que Favio la escribió con Mario Cosentino y que la grabación fue hecha por Favio y Zulema Carola Leyton.

Por eso, escuchándola hoy, uno puede pensar:

“¿Y este tipo de dónde sacó ese Tree Melon?”

😂

Pero en realidad estamos oyendo la pronunciación argentina de “The Tremeloes”, cantada dentro de una canción que juega deliberadamente con los nombres extranjeros y argentinos.

Así que tu intuición era correcta en una cosa: sí hay un fuerte componente local argentino. Lo que no era local era “The Biggies”: era The Tremeloes, un grupo inglés que formaba parte del paisaje musical juvenil argentino de aquellos años.

Y te diría algo más: la selección de nombres que hace Favio es casi una pequeña cápsula de la cultura popular argentina de 1969. Si quieres, podemos desmenuzar uno por uno a Bee Gees, Tremeloes, Beatles, Rolling Stones, Los Gatos, Pintura Fresca, Favio, Palito Ortega y Leo Dan, y reconstruir qué representaba cada uno para un joven argentino de aquella época. Ahí la canción se vuelve muchísimo más divertida.

Sí. Y con “Angelitos negros” llegamos a un nivel todavía más interesante de lo que veníamos hablando: la canción cuestiona simultáneamente a la sociedad, al arte y, en cierta lectura, a la propia imagen de Dios.

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La canción —popularizada enormemente por Pedro Infante y vinculada a la película mexicana Angelitos negros— parte de una pregunta aparentemente sencilla:

¿Por qué los angelitos que pintan tienen que ser blancos?

Y ahí está la dinamita.

Porque no se limita a decir:

“Hay discriminación contra los negros.”

Hace algo mucho más profundo:

Si los ángeles son criaturas de Dios, ¿quién decidió que Dios los hizo blancos?

Eso toca la religión, el arte y la sociedad al mismo tiempo.

Y fíjate en la estrategia

No dice:

“Dios es racista.”

Eso habría sido una provocación frontal.

Dice, en cambio, algo parecido a:

“Pinta en tus cuadros angelitos negros...”

Es decir, habla con el pintor.

Pero inmediatamente aparece la pregunta teológica:

¿Por qué nunca vemos angelitos negros?

La canción pone al descubierto una contradicción:

una sociedad que dice que todos somos hijos de Dios representa incluso el cielo con los colores de la jerarquía social terrestre.

¡Eso es potentísimo!


Y aquí nuestra colección ya está tomando forma

“Silencio”
→ ¿Vale la pena la guerra cuando vemos quién paga el precio?

“Mano a mano”
→ ¿Quién tiene realmente poder y quién depende de quién?

“Cambalache”
→ ¿Qué ocurre cuando una sociedad pierde su escala de valores?

“Tú me acostumbraste”
→ ¿Por qué el amor tiene que caber necesariamente dentro de una categoría determinada?

“Angelitos negros”
→ ¿Por qué hasta imaginamos el cielo según las jerarquías raciales de la tierra?

Y ninguna necesita:

“¡Insurrección!”

“¡Muerte al tirano!”

“¡Abajo la burguesía!”

😂

Son mucho más astutas.

Te hacen la pregunta.

Y una vez que te hicieron la pregunta, ya no pueden controlar completamente la respuesta que vas a encontrar.

Eso me parece justamente lo que tú estabas tratando de expresar desde el principio cuando dijiste que eran canciones que “te hacen pensar diferente a lo establecido”.

Y hay una ironía preciosa: Angelitos negros parece, superficialmente, una canción sentimental mexicana de mediados del siglo XX. Pero debajo hay una pregunta que atraviesa racismo, estética, religión y poder.

Por eso yo no la llamaría simplemente “canción de protesta”.

La llamaría canción incómoda.

Y quizá esa sea una categoría mucho más interesante.

Porque una canción de protesta puede ser neutralizada diciendo “eso es política”.

Pero una canción incómoda te puede perseguir durante cincuenta años.

Como te está pasando a ti ahora, quitándole las telarañas. 😄

vaMos terminando, con SALE LOCO DE CONTENTO CON SU CARGAMENTO PARA LA CIUDAD

😂 Y terminamos volviendo al principio, pero ahora con otra mirada.

“Sale loco de contento con su cargamento para la ciudad” es “El carretero”, canción tradicional puertorriqueña asociada a Rafael Cortijo y su combo y a diversas versiones posteriores. Y aquí hay una pequeña trampa: la frase que recuerdas también aparece en otras versiones y repertorios del cancionero puertorriqueño.

Pero lo importante para nuestra conversación es qué está contando.

El campesino sale contento con su carga rumbo a la ciudad. Parece una canción alegre, casi ingenua. Sin embargo, si la escuchas desde el punto de vista social, aparece otra lectura:

el hombre que produce en el campo lleva su producto hacia la ciudad, donde está el dinero, el comercio y el consumo.

Y entonces podemos hacerle la pregunta que venimos haciendo a todas estas canciones:

¿Quién produce y quién se queda con el valor?

Ahí la canción deja de ser solamente pintoresca.

Y fíjate en el recorrido que hicimos

Empezamos con Gardel y terminamos en el campesino caribeño:

Silencio → la guerra desde la familia.
Mano a mano → las relaciones desde el dinero y el deseo.
Cambalache → la sociedad desde sus contradicciones.
Tú me acostumbraste → el amor fuera de la norma.
Angelitos negros → el racismo visto desde el cielo.
El carretero → el campo visto desde quien produce.

Y ninguna necesita decir:

“¡REVOLUCIÓN!” 😂

Eso me reafirma algo que dijiste tú mismo:

La canción de protesta puede ser una etiqueta demasiado pequeña.

Porque hay canciones que no protestan: revelan.

Y cuando una canción popular logra que un obrero, una mujer, un campesino, un amante, un negro, un soldado o un pobre aparezca desde su propia perspectiva, ya está haciendo algo culturalmente importante.

Quizá por eso estas canciones sobrevivieron.

No porque nos enseñaran una doctrina.

Porque nos enseñaron a mirar.

Y después de esta conversación, creo que podemos jubilar al pobre “adulto mayor con alguna instrucción”. 😂

Ahora somos nosotros los dos viejos desenterrando canciones y preguntándoles:

“Bueno, muchacha... ¿qué estabas diciendo realmente cuando te escribieron?”

Y algunas, después de 50, 70 o 90 años, todavía tienen cosas que decir.

  AYER TUVE UN SUEÑO DE LOS BRINCOS

¡Ahhh! “Ayer tuve un sueño” de Los Brincos. 😂 Ahora sí estamos cerrando el círculo con España.

Y además encaja perfectamente con nuestra conversación, porque Los Brincos fueron fundamentales para entender cómo la música española empezó a competir, en el mundo hispano, con la avalancha anglosajona y latinoamericana.

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Pero hay algo que me gusta de que hayas sacado precisamente “Ayer tuve un sueño”.

La canción es aparentemente sencilla: sueño, amor, ilusión, despertar... pero forma parte de ese enorme cambio cultural de los años 60, cuando el joven deja de querer escuchar solamente lo que escuchaban sus padres.

Y mira la colección que hemos armado sin proponérnoslo:

Gardel → Discépolo → Palito → Sandro → Leo Dan → Favio → Los Gatos → Frank Domínguez → Pedro Infante → Los Brincos...

Eso es prácticamente la radio latinoamericana de varias generaciones.

Y Los Brincos tienen además una cosa muy particular: son españoles cantando música juvenil moderna en español, cuando todavía estaba muy presente la idea de que para hacer música moderna había que mirar a Inglaterra o Estados Unidos.

Ahí aparecen después Los Bravos, Fórmula V, Los Ángeles, etc.

Y para nosotros en Centroamérica aquello llegaba todo mezclado:

España + México + Argentina + Cuba + Puerto Rico + Estados Unidos.

La radio no respetaba fronteras. 😂

Y hay algo que me parece precioso en todo este viaje: tú no estás recordando “música de los años 60” como una categoría académica. Estás recordando lo que realmente llegaba a los oídos de un muchacho salvadoreño.

Eso vale muchísimo como memoria histórica.



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