miércoles, 20 de marzo de 2013

Leyendas clandestinas



La situación se estaba poniendo color de hormiga, el recién nombramiento de Arnulfo Romero como Arzobispo, había molestado a la iglesia popular y a los curas progresistas, tanto a los jesuitas de la Uca como a los diocesanos;  el padre Plácido en la iglesia San Francisco, todos los domingos invitaba a reflexionar acerca de la realidad nacional, el periódico Orientación del arzobispado incluía sendas notas de vejámenes  y atropellos parte del aparato de gobierno.

Las elecciones del 77 habían sido fraudulentas y presagiaban inconformidad de parte de los políticos de oposición, se habían tomado el parque y luego los habían desalojado violentamente.

Grupos de izquierda ya habían tomado la decisión de irse por las armas, el movimiento campesino y parte del sector obrero estaba transformándose  en el BPR y las FPL, el sector universitario encabezado por Fabio Castillo organizaba las Ligas para la liberación y su brazo armado PRTC. 
La banda encabezadas por Rivas Mira organizaba el ERP, con muchachos de la DC.  Y las RN producto de la incisión de éste último por la muerte del  poeta Roque Dalton, ambas organizaciones, hacían operativos en las zonas urbanas.

En el barrio, se rompía el habitual ambiente con las manifestaciones que pasaban por la séptima ahora Av. Juan Pablo, y se veía con curiosidad y desdén ese montón de campesinos con sus niños y banderitas, gritando consignas y arengas. Se veía extraño, ese desfile de personas humildes. Luego se sabían de desparpajos en el centro, balaceras, desordenes y todo tipo de escándalos y relajos, que cambiaban la normalidad de los dueños del Parque Centenario.

De la majada pocos participaban el esa convulsión social, se sabía, sin embargo que algunos conocidos estaban zampados en las organizaciones: Fito hijo de la niña julia, que vivió en el mesón,  cayó combatiendo en Apopa, junto con su mujer, el hermano de pichota, parece que era del ERP, tortilla de la doce intrigaba en el Partido Comunista, después se casó con una hermana de Calín Peligro. Felo, los Contreras , Cebolla, Choco Arturo y su alero, hablaban babosadas de revolución cuando se echaban las cervezas.  
 Nelson compañero de escuela, vivía en las champas 3 de mayo y era sindicalista y miembro del PC.   

Otros nos integrábamos en el desorden de diferentes formas : Fidelio le compraba marihuana al gallo que a la vez la compraba en la calle castillo, la cual la llegaban a dejar en sacos unos jeep de la PH, un año nuevo fuimos a beber chicha a la plazuela Ayala en casa de un guardia. Lagarto y Bigotes compraban la mota a unos tipos armados hasta los dientes que merodeaban en el barrio Lourdes.  

 Algunos conseguían la mota en la universidad, hasta rolaban de vez en cuando pastillas de LSD, entremezclados con gente de las ligas para la liberación. Otros que vivían en los mesones frente a la iglesia Concepción se dedicaron a robar carros, como "murmullo" y  Carlos hasta que los pescaron.  Los camiones Ceballos por "lerfis" entraban y salían de la cárcel a cada rato. 

Los pocos se meterían a la Escuela Militar y acabarían siendo oficiales de ejército.(edi y el chelito, hermano de camano), a los cuales  les antecedíó en los años 60, Paco Billete, el militar que se hizo guerrillero Francisco Mena Sandoval, primo de tamagaz y el choco Arturo y el chino en los 70, que fué especialista en transmisiones.

Hasta donde me consta, la mayoría de los grandes, medianos y pequeños que jugábamos en el parque no se habían metido en nada y al contrario éramos reaccionarios a todos los movimientos organizados,  y veíamos pasar la historia sentados en las bancas del parque y jodiendo. Los que tuvieron oportunidad se fueron a la mierda y ahora son citizen USA o súbditos de la Reina Isabel II.

La casa-apartamento formaba parte de un caserón contiguo al Colegio Eucarístico sobre la 5 calle, a la par quedaba una tienda del IRA, donde vendía a precios populares la canasta básica, allí vivió KIKE, un amigo que le gavetiaba a la señora por lo que siempre andaba pisto y acostumbraba a invitar y comprar a lo desmedido. 

Las reuniones eran los sábados por la tarde y esa tarde se oían las charlas de concientización, a las cuales asistía como iniciado.


Días antes, el incipiente movimiento empezó a manifestarse manchando los baños de la fábrica, y murmurando acerca de los beneficios de la revolución y los golpes que le daban a la dictadura militar, Jesús estaba organizado desde la U. y empezó a convencer o reclutar otros jóvenes obreros.

Esa tarde había reunión para aprender a manejar el fusil G-3 y unas pistolas, en la cancha de la Col. Guadalupe, para lo cual fueron  invitados no sin antes definir cuál de allí en adelante iba ser su seudónimo para cubrir la verdadera identidad de los integrantes de la célula.   
 
Continuará………

miércoles, 6 de marzo de 2013

al gran hombre que nos adelanta, al valiente, al soñador....

La vida es un sueño que navega sobre el rio
de las alegrías, las penas y las angustias.

El poder es el sueño enseñorea al ego
confunde la conciencia, buscando su abochornado martirio

El juego es el sueño que trepa por el muro de la inocencia
enverdeciendo con su sabia los temores y desvelos

El temor es un sueño que palpita la sienes en las noches del
caluroso destello tropical

El orgullo es el sueño de los moribundos prematuros, buscando perpetuarse en las grietas de la ignominia

El coraje es el sueño de las almas ancianas, recordando pasadas y placenteras aventuras

La muerte en nuestro divino sueño, el sueño de la vida, el sueño de lo incierto, 
la muerte el sueño paciente, el mojado, el profundo,
tu muerte como sueño, clavada en la majestuosidad de la trascendencia y pegada a la historia.
 
 

sábado, 12 de enero de 2013

Destino: cumpleaños: Reflexión










¿Cómo funciona ese dinamismo, que da a cada uno, en cada momento de su vida, aquello que le corresponde en estricta justicia?
Este es un misterio tan hondo, que nunca llegaremos  a comprenderlo enteramente mientras permanezcamos en este obscuro planeta, morada de incertidumbres y de errores. Pero, hondo e inextricable como es, alguna de sus fases se nos ha revelado; una punta del velo se descorrió un instante, y nuestros ojos pudieron vislumbrar un pálido reflejo de la luz que pasaba.
A la débil claridad de aquel vislumbre, intentemos penetrar en la sombra, a inquirir como actúan los que llamaremos agentes del  Destino.
Los cuales, para mayor eficacia y perennidad de su acción- , residen en nuestro propio ser, como el carcelero que habita en la misma cárcel que el reo a quién vigila. Pero estos carceleros nuestros no solo habitan en la misma prisión que nosotros,  sino que viven en nuestra propia celda, duermen en nuestro mismo lecho, y tan unidos y apegados andan con nosotros, que, en realidad, ellos mismos constituyen la cárcel en que nos tienen encerrados.
El primero de ellos, y el más fácil de conocer, es el que se forma de todas nuestras deficiencias nativas; las cuáles de la cuna al sepulcro, influyen en todo momento sobre todos nuestros actos, voliciones, emociones y pensamientos:  los pulmones estrechos, la sangre pobre, el estómago débil, el hígado torpe, el riñón incapaz, el corazón arrítmico, el intestino reacio, los nervios asténicos e inconstantes, los huesos propensos a las caries, los tendones osificándose, las arterias yéndose a la esclerosis…..
Ni drogas, ni régimen, ni dieta, ni operación, ni agente alguno conocido, pueden normalizar enteramente las funciones siempre tardías o desviadas o irregulares de estos servidores enfermos ya de origen; que, más que servirnos, conspiran contra nuestra felicidad alterando, falseando y obscureciendo nuestras ideas y nuestras voliciones.  Que el dispéptico de nacimiento pierda toda esperanza: nunca verá la vida sino triste y cargada de nieblas. Que aquel que ya vino tiranizado de la constipación, pierda toda esperanza: su cuerpo vivirá intoxicado, y en su inestable humor se sucederán las tempestades. Que pierda la esperanza quien nación con el hígado desordenado y supra bilioso: siempre será impulsivo, agresivo y colérico,  y la ecuanimidad rara vez le mostrará los esplendores de su sereno cielo.   Que pierda la esperanza aquel que trajo sangre infecta: mientras viva, el miasma reinará en su organismo; pues aquel fluido de la vida, encargado de infundir la agilidad y fuerza, irá regando en él la debilidad y la pereza. Lasciate ogni speranza…..
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El segundo agente o carcelero, es el conjunto de nuestras imperfecciones y fealdades externas, manifiestas e inocultables, que están allí, ofreciéndose a la contemplación de todos, para enajenarnos su simpatía y su respeto, y hasta para concitarnos su enemistad maligna. ¡pobre del enano!. ¡Pobre del cojo!, ¡pobre del tuerto, del gigantón y del  obeso!. ¡Pobre del que tiene la voz gritona o aflautada!. ¡pobre del negro y del albino, y del que lleva el cutis sembrado de excrecencias!. ¡Pobre del que se afrenta con orejas de lobo, cuello como de toro, nariz elefancíaca o morro de hipopótamo!, ¡Pobre del que lleva las manos consteladas de manchas, los dientes sobresaltados y disconformes, las piernas patizambas y los pies desmedidos!...¡pobre también el sordo, y el bizco y el tartamudo… pobres…!
A fuerza de inteligencia, de bondad, de cortesía de ser humildes y serviciales, de sufrir las burlas, de ser mansos y suaves, de no llorar y sí reír, logramos, ¡al fin! Que nuestros prójimos dejen de sernos desdeñosos u hostiles cuando nos manchas esos estigmas afrentosos. Tras  de mucho sufrirlas, se acostumbran a nuestras fealdades y deformidades, y un días llega en que, ¡por fin! Nos otorgan su tolerancia, y hasta una benevolencia que semeja un perdón… Pero antes de que alcancemos gracia, ¡cuántos oprobios, cuantas penas, cuántos desgarramientos y punzadas!--- ¡cuántas veces, porque éramos feos y disformes, nos negaron ¡justicia, ni dejaron de últimos... Nos rechazaron y desconocieron!!  Un lunar, fue en nosotros laguna: un sol, apenas chispecita fugaz. Días por día, año por año, hubimos de padecer desdoro, inconsideración y vilipendio, a causa de llevar en la cara, o en el cuerpo, a la vista de todos, una desarmonía, un contraste, un defecto, una fealdad risible o repulsiva, asida a nuestro cuello como un áspid al cuello de un cisne….
Estos agentes del destino, nos traen humillaciones y malquerencias…. ¡ Los otros, que ya dimos antes, nos atenacean a dolores y enfermedades la triste carne maldecida!!....    
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Luego vienen como fieras que no se doman, aquellos parásitos que viven y se agitan en nuestra alma: timidez, que nos inhabilita y retrae hasta en las empresas más fáciles y hacederas; orgullo, que nos concita enemistades o aversiones: vanidad, que nos hace risibles; temeridad y arrebato, que hacen abortar nuestros éxitos, a punto ya de florecer; gula, que nos entorpece y embota; avaricia y envidia, que son extremos de locura;  sensualidad indominable que apaga nuestra mente y aniquila nuestra fuerzas; ira, que nos ciega y nos precipita en el crimen; pereza que nos pudre la sangre, y … ¡tantas más!
Uno solo de esos parásitos enraizados en los senos del alma, bastaría para hacer infeliz una vida… más, ¡dichoso mil veces, quien sólo lleve una para sorberle el corazón! ¡Qué esfuerzos de años y más años!, ¡que innumerables caídas y recaídas!, ¡ que desfallecimientos y enderezamientos!, ¡que lucha a dominar y subyugar a una sola de aquellas hidras, cuyas cabezas renacen apenas han sido cortadas, y cuyas miradas enloquecen, si apenas un instante contemplamos sus fatídicos ojos!...
Con todo, llegaremos un día a domeñar a esos carceleros implacables, si esforzamos en ello todos nuestro querer y nuestra constancia. “El que persevere hasta el  fin, será salvo”, prometió Jesús. Y en efecto, un día, si hubo ardiente deseo y esfuerzo insistente, veréis humilde al que fue soberbio: generosos al avaro, sobrio al intemperante; veréis rodea de simpatía y de respeto al que antes inspiraba risa y escarnio, y hasta veréis sano y fuerte y ágil a quien nación enfermizo, torpe y débil.
Estos últimos,  victimas de la enfermedad, de la tara congénita, descubrió por fin, la palabra secreta que abre las puertas de la salud: privarse. Privarse, privarse más, privarse más aún, privarse todavía… hasta que el organismo, sujetos al  poder mágico de la sencillez, se rehízo, se renovó, se restauró. Agotadas la influencia mefítica de las impurezas originales- expiada la culpa- “sus pecados les fueron perdonados” y lo puro, lo sencillo, lo sano, triunfó finalmente en la batalla  a que sirvió de campo al organismo infecionado.
Privación, es decir, RENUNCIACION
                                El que renuncie y persevere  hasta el  fin, será salvo

Tomado de ENSAYO SOBRE EL DESTINO, de Masferrer.

lunes, 10 de diciembre de 2012

PARACAIDISTAS




Antes que los viernes se convirtieran en “sábados chiquitos”, el día del vacile y fiestas era el sábado, este día por la tarde, se arreglaba la majada y se ponía sus mejores galas, pues era el “día”, de baile, chonguenga y hasta con suerte día de “conseguirte un culo”.

El punto de reunión era el parque, alrededor de la cancha, poco a poco iban llegando los jóvenes que se acicalaban y peinaban sus melenas, se lustraban los zapatos y se ensayaban los pasos de los últimos estilos de baile, en medio de bromas y algarabías, tocadas de nalgas y coscorrones.

Los temores  y timidez propio de la adolescencia, cada uno los desbordaba en confianza aun fingida y otros se enmascaraban con un par de tragos. Las dudas y temores que podía generar  salir a la conquista del placer y buen vivir, deseos y anhelos propios de la primera juventud.

La primera estación de estas aventuras, era el interrogatorio de si había entre los presentes alguien que hubiera sido invitado oficial y previamente a alguna fiesta en el barrio, de preferencia “fiesta Rosa”, “casamiento” o “cumpleaños”.  Si la respuesta era positiva, habría que preparar el ataque al local del ágape, éste consistía en que el “invitado oficial”, tenía que entrar al local varias veces con uno o dos  acompañantes, es decir, con uno o varios que no habían sido invitados, de esta manera asegurar que toda la majada tendría la oportunidad de entrar y disfrutar del jelengue. 

Esto era conocido como caer de paracaidista”, al entrar se ocupaba la plaza en un lugar táctico, cerca de los tragos y comida y a distancia prudencial de las cipotas.

Si nadie tenía invitación, se procedía al sistema del paracaidismo total, a ver, buscar la manera asolapada o de escondidas de entrar y participar de la fiesta. 

En éstos casos, consistía en varias formas, si había gente pidiendo invitación habría que distraer al susodicho y en el lapso colarse dentro. Si no pedían invitación, pues habría que entrar de la manera más serena y segura, así afianzar una mesa para todo el conglomerado, casi siempre lo tenía que hacer el que tenía más plante y seguridad en sí mismo o el que andaba más cachudo. 
 
Otra alternativa era entrar por la puerta del fondo o por la ventana más apropiada y súbitamente aparecer en medio del party  confundidos en el relajo de la gente ensimismada en el baile y la comida.

En el barrio, los lugares especiales para practicar el paracaidismo eran : La UTF, que era una central sindical, cerca de la Plazuela Ayala, el local del Sindicato de la IUSA, sobre la 14 ave, donde estuvo el mesón Buenos Aires, casa de los “peligros” y el local de la UNO, frente al parque.
  También se ubicaban lugares que eran casas alrededor del barrio, o sino los mesones grandes donde se compartían las fiestas, la música y los tragos entre los vecinos.

Una vez ubicados, había que ver que había de beber y tragar, luego con el inicio de la música se ponían las pilas para empezar en ancestral y biológico cortejo entre los sexos opuestos.

La música generalmente se presentaba por tandas, la primera siempre la rompe-aburrimiento, con melodías movidas para bailar despegado, la alegre cumbia, el sabroso merengue, el rítmico disco, el bohemio regee y el Marshall rock and roll, que terminaba en la romántica salsa.

En las primeras de cambio el individuo ubicaba a su presa, en medio de miraditas extrañas, disimulos, atenciones, clavazones, distracciones y todo tipo de gestos, se establecía la comunicación y se preparaba el abordaje con todo el arsenal: caminadito de chivo, seguridad, mirada estilo James Bond, risa de lado estilo Ben Casey, etc.Hasta llegar a la pregunta : - Bailamos?

Al sonar la música había que proceder y si así lo permitía el colocho, ya tenías pareja para la tanda de música movida, en la cual el dialogo se llimitaba a saludo y miradas esquivas o directas. 

Receso 
Al receso habria que regresar al lugar de la majada, que en bromas y risas, aceptaban o rechazaban a la señorita, describiendole sus formas y resaltando sus abultados atributos o sus invisibles contornos. Aqui no faltaban los consejos de los más abusados.

Luego venía la tanda de música calmada, para bailarla pegados, allí se oye música de Santa Esmeralda, los Galos, Los Angeles Negros, Bread, Andy Gibb y Leonel Rico.(ex tentechón).

De nuevo a sacarla a bailar y si la joven accedia: el plan B, el interrogatorio de rigor:

Preguntas
     - Cómo te llamás.. Rebeca, Donde estudías?, ta siendo calor vea?, Bastante gente, vea?, te gusta la música?, hasta llegar al clásico "tenés novio?"

Respuestas

Agradable:  - No...., porque no me deja mi papá.

Formidables: No, porque?

Nefasta :   - Me gusta tener amigos...

La pior
-          Cómo se llama tu amigo, el alto….sí el de pantalón blanco….

Un día perfecto para un paracaidista profesional  era: fiesta en donde caer de paracaídas sin problema, una buena fajada  (keike incluido) y tapis a montón, buena música y buenos culos. 

Excepcional si se hacía un ligue, con amontonada incluida, apoyada en un árbol del parque, teniendo de cómplice al árbol y la noche y súper excepcional si la señorita permitía unas tocaditas en sus lugares secretos y la promesa de caerle a la salida del colegio y principalmente que el suegro no fuera mala onda.
 

Posterior aguantar las bromas de los cheros y las pasadas que ocurrieron durante  el fiestón, que pasaba desde conocer al nuevo Don Juan Tenorio, el ridículo de los bolitos y los pases de baile de los más atrevidos, así como la pose de Romeo Montesco con la inesperada Julieta que ya empezaban a dar pie a comentar y disfrutar en las tertulias de los próximos días en el parque Centenario.

sábado, 24 de noviembre de 2012

De Bilbao con amor






Los acontecimientos políticos presagiaban una extensión global  en los medios de comunicación. 
Por  arte de magia y casi cotidianamente, se realizaban cantidad de atrocidades y número de muertos, el país estaba en el centro del debate y noticias, forma ba parte de uno de los diferentes frentes de la agonizante y alargada guerra fría.

Como típico salvadoreño, apenas bachiller, cachero, hacelotodo,  comelotodo y esquinero sospechoso, había buscado en el oficio de tomar fotos una manera de ganarse la vida, con la idea de realizar el sueño de todo fotoperiodista que sus obras fueran publicadas en AP, UPI, Reuters o cualquiera de esas prestigiosas y grandes agencias de noticias, lo motivaban y era el motor de su audacia y denuedo en el recién chance.

El manjar estaba servido, se avecinaba una guerra civil, el duelo de los gigantes bloques de poder, representados en Occidente, USA y la OTAN y por otra lado la "cortina de hierro", como líder la URSS, seguida por otros países satélites, grupo que se tambaleaba económicamente, los términos de intercambio con el mundo capitalista, la dejaban deficitaria, se presagiaba un "fin de la historia". 
Estos bloques habían escogido a éste paisito tropical y pobre como cancha para definir de una vez y para siempre la hegemonía mundial, Ellos iban a poner las armas y El Salvador iba a poner los muertos, todo aderezado por resentimientos ancestrales, iras históricas y una caterva de injusticias.  

Para tal objetivo, se había conseguido una cámara 35 mm mca. Kalimar que era la versión rusa de la Pentax gringa y la Cannon AE1 japonesa,  el dispositivo baratieri, robusto, ordinario y básico, sumado a los consejos técnicos y express de chepe pirri el fotógrafo de bautismos que vivía en el mesón, lo sacaba de agüite y ya había hecho sus pininos en las tomas de iglesias y sindicatos las cuales eran frecuentes en los últimos días y que habían sido publicadas en unos rotativos de modesta tirada.

Ese sábado por la tarde, después de recibir su primer pago por una par de fotos, decidió ir a echarse unos vasitos a un lugar cerca del mesón, el Golden Fish, en el primer piso del edificio Salandra, el cual era famoso por sus bocas de pescado frito y sus chuletitas, esa pedazo de carne molida traspasada por una tira de tortilla frita, acompañados con un vaso de cerveza sudoroso. Constituía un bocatto d’cardinale. 

El viejo bigotudo que atendía y administraba el lugar, servía con arte y precisión las bebidas, su mirada de 180 grados definìa que mesa necesitaba abastecimiento. .Los parroquianos que constituían un variopinto espectáculo, pues había obreros, artesanos, profesionales, gente con sacos y corbata, gabachas, casuales, etc.etc. , y era tanta la demanda que los clientes que iban llegando los sentaban en mesas que eran compartidas con otros clientes, los cuales eran completamente desconocidos entre sí. 


Esa descortesía la compensaba la temperatura de la cerveza y las bocas, además que siempre era una aventura y curiosidad  conocer con quien compartirías los momentos de relax y euforia que produce el rubio líquido y el lugar era inundado de todo tipo de conversaciones, risas y parloteos.

El día un poco inusual estaba bastante lleno y él fue colocado junto a un señor cincuentón  a la orilla de la ventana que daba a la sexta avenida, éste ya degustaba antes por  los envases vaciós aun sin recoger que estaban en la mesa, en tanto fue acomodándose llegó el primer vaso con la consiguiente pregunta –De boca hay pescado y chuleta, a lo que respondió: - Pescado.

Al toque de los vasos y la consiguiente : ¡salud!, empezó la plática, y  pudo darse cuenta que su interlocutor era un licenciado en economía que había trabajado muchos años en el respectivo ministerio cuando quedaba sobre la 4 avenida y que era cliente cotidiano de las cervecerías de moda : el golden fish, el Gambrinos, Mundial 70, Aloha, La media Jarra, el Chipilín, el Centenario y otras que se presentaban en los alrededores del centro histórico. 

Comenzó con su plática a recorrer, otrora tiempos dorados, románticos, imaginarios, heroicos, obscuros y mitológicos. Y con el ir y venir de la mesera con la respectiva provisión cervecero, la charla se volvió amena, instructiva e interesante.

El viejo bigotudo, cerraba a las 7:30PM, ni un minuto más ni un minuto menos, así que el fotógrafo y el licenciado buscaron otros lugares menos estrictos en cuanto a la hora de servir las bebidas.

Al caminar la noche entre cerveza y cerveza y entre historias e historias y entre cuentos y pasaditas, el licenciado lo invitó a conocer un lugar ubicado al sur de la capital sobre la calle 29 de agosto,  el cual era abrevadero y sucursal emblemàtica guanaca del templo de Cupido y Venus.


 
El sitio se llamaba La Bilbaína, y fue e los 60 un lugar preferido de la clase alta-media, funcionarios y personal del servicio diplomático acreditado, eran frecuentes, pues  los servicios del oficio más antiguo del mundo eran de primera calidad y se recordaba al propietario el español Juan Mayoral, que había concebido un lugar exquisito, discreto y  relajador.

Ahora era una casa bastante descuidada, al llegar el taxi los dejò frente a un portòn de làmina, en donde al centro del mismo, se abrió una ventanita y aparecieron unos ojos inquisidores, preguntando una especie de santo y seña, que el licenciado conocía por lo que procedieron a abri la puerta nmetàlica, pasando adelante del lugar.

Al entrar sonaba en la cinquera -vieja máquina para escuchar discos de acetato-  ubicada a la derecha de una pequeña sala en la entrada, un bolero del inmortal  Felipe Pirela, en los mosaicoa de la Billos Caracas Boy “CUANDO YA NO ME QUIERAS”

 Partiré canturreando, mi poema, más triste
Contare a todo el mundo, que tú, me quisiste
Cuando nadie escuche, mis canciones viejas
Detendré mi camino, en un pueblo lejano, ahí moriré

El lugar era una casa con una sombra sostenida por pilares de madera antiguos, un corredor en donde acomodaban mesas de madera, al final estaban los frizzer y la cocina, en la sala de espera habían unas sillas y una cinquera, el patio también se usaba para que los clientes departieran con las anfitrionas.

La madame era una negrita enyinada (con sandalias de hule), delantal corto y con una carácter de la gran puta, regañaba por alla y por acá: - Que van a pedir??, - traiganos dos…. 

-          Escoja amigo!, lo que quiera aquí yo mando!!,  le decía el licenciado y él perplejo, no atinaba en aquel ambiente en donde sobresalían las señoritas que prestaban los servicios, las polarizadas y la madame-sargento para arriba y para abajo.

La mayoría eran veteranas, probablemente cosechas de los años dorados del burdel, sobresalían la Julia, una gordita, pelo corto, risueña y complaciente, además estaba Martha que denotaba una belleza y a pesar de los años se mantenía esbelta y seguramente fue la sacerdotisa en las buenas épocas.
-           
      Hola cómo te llamas?, y que te gusta hacer?, - ehh bueno, no sé, que hacen Uds. – Aquí lo que vos querrás, veo que andas cámara sos periodista, - Bueno, más o menos,- tómame una foto, - vaya pues… y el flash se encendió varias veces, con las muchachas posando, provocando risas pícaras, bromas y confianza.

-           Martha, era de buenos modales sus ropas de trabajo contrastaban con el ambiente y su porte y prescencia recordaban los días pasados de "vino y rosas", se entabló una plática con el licenciado que aun con sus vergazos, denotaba una cultura aceptable y amplia. - Así que te gusta Machado?, bueno el poema del limonero. Pero me gusta más Miguel Hernández, Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente...sobre todo los poemas de la cárcel, contestó Martha, - Ahh si y porque?, - su poesía es melancólica y profunda. 
      
      A ver, declama algo, pues, le increpó el licenciado y ella le dijo: mire, mejor le voy a recitar a García Lorca y empezó con acento andaluz:

Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.

Buena!!!!!!!!!!, y aplaudieron los cercanos entre clientes y servidoras..

El se clavó en una que apartaba en una mesa platicaba con un cliente taciturno y medio dormido, era joven, con algunos rasgos provincianos, pelo al hombro, nariz aguileña. Hola cómo te llamas?, - Mila, hola como está, disfrutando…- querés una cerveza. Gracias no tomo.

Estableciendo la típica charla de ablandamiento y exploración, que terminaba en fijar los precios por un servicio y que empieza despojándose las ropas y terminaba con un simple : nos vemos..

El  burdel era reconocido y famoso por algunos servicios que se prestaban,

El  antiguo arte amatorio con “m”  inicial,  propio de las vestales secretas y de las escogidas traga- espadas, el cual le practico Agar al Padre ABrahan,  Tamar nuera y amante del  Viejito Judá, Cleopatra a Marco Antonio, la frida a  Diego Rivera y quien sabe si Consuelito al Conde Antoine, por nuestros lares y tiempos había hecho famosa a la putita de la Avenida conocida como la Benny Goodman que menciona Roque en su poema “nom de guerre.”

Así pues, esas señoritas eran las depositarias de costumbres ancestrales en donde se podía siempre que el bolsillo lo permitiera a regresar a orgías, aquelarres y desenfrenos eróticos  que las culturas antiguas las realizaban a la llegada de la primavera y donde confluían las cortes divinas desde Gea y Zeus, pero sobre todo de eros, dionisios, afrodita y otros.

Pues ese exquisito platillo era la especialidad del lugar, la China, una prostituta treintona, morena y desenfadada era la decana y vocera de esta curiosa universidad con elocuente oratoria y precisión, y sentada en una haragana de madera en la que sobresalían las tablas del respaldo, describía las posturas de ese extraño menú entre las que sobresalían  la llamada “avioneta venenera” ,la “oración musulmana”, "gato en cebadera", así como las peripecias, juegos y recorridos que hacían con el órgano del gusto sobre el objeto del negocio y que el cliente lo traía pegado justo al final de abdomen.

Mientras sonaba en la cinquera el tango Nostalgia:

Si su amor fue "flor de un día"
¿porqué causa es siempre mía
esa cruel preocupación?
Quiero por los dos mi copa alzar
para olvidar mi obstinación
y más la vuelvo a recordar.

A la derecha  de la sala principal se veía un escalera angosta de madera que llevaba a una segunda planta, llamada “el palomar”, en donde habían unas habitaciones tácticamente dispuestas para realizar actividades más atrevidas y solamente limitadas por los apetitos especiales, sofisticados o extraños (de acuerdo  de quien lo lea), que incluían encuentros  chulones de dos contra uno, de tres contra uno, de dos contra dos y hasta de tres contra tres, verdaderas trifulcas que pondrían envidiosos a los relevos australianos de la Arena Metropolita y que bien merecieran una narración del famoso e ingenioso locutor “Miguelito Álvarez”.

Alguien había programado y se escuchaba la canción lastimera La Copa Rota de Alci Acosta:

Se ve siempre acompañado del mejor de los amigos
que le acompaña y le dice: "ya está bueno de licor,
Nada remedias con llanto, nada remedias con vino,
al contrario la recuerda mucho mas tu corazón"

Llegaron las doce de la noche, la madame-sargento sacó al patio una parrilla que consistía en un ring de carro con unas patas de metal y preparaba unas chuletas de cerdo sabrosas que vendía a los trashumantes y clientes desvelados, constituyendo un recreo en la rutina clásica del lupanar, pues allí se departía y despojaban los roles cliente- servidora y se entremezclaba la tertulia, camaradería, amoríos intensos y eternos de una noche de duración y todo tipo de bromas y platicas de otros temas incluyendo la política.

A las 02 AM y ya casi borracho, el licenciado les pidió que lo mandaran a dejar a su casa en la col. Miramonte, para lo cual apareció súbitamente un taxi, en el cual lo subieron   y agarró rumbo norte.

 A esa hora la antigua cinquera callaba..

[maquina+de+musica+one+more+time.jpg]Se quedó pues, de todas maneras la Mila, vivía en Soyapango y ella tenía que ir a un laboratorio en la U nacional, ya que estudiaba Enfermería durante el día, y así espero que llegara el alba para acompañarla y hacer el conecte para proponerle encuentros fuera de protocolo.

La Mila lo cortó y lo mandó a la mierda, con el argumento que” bussines are bussines”,  si quería verla tendría que ir al negocio, en tanto se quedó "vestido y alborotado". 

Nunca supo más del licenciado, de la china y esos personajes especiales y extraordinarios;  por el diario leyó años después que la casa antigua que albergaba la Bilbacha otrora casa de citas “La Bilbaína” de Juan Mayoral se cayó con el terremoto de 1986.