jueves, 18 de julio de 2019

Paco Coyol en Apopa



Francisco Sanabria, José Salinas y Milton Moreira, son tres personajes que compartieron el mismo domicilio e hicieron del Parque Centenario su primera casa, pues al Mesón San Jorge, ubicado enfrente al  Cinelandia, solo se llegaba a dormir.  ( y a cagar)
.
Estos tres cipotes crecieron juntos y formaban parte de los grupos de muchachos por los 60’, 70’s que deambulaban día y noche en el parque centenario.

José Salinas, fue conocido como EL PIRRI, habilidoso jugador de basket, además cuidaba carros en el CInelanda, según cuentan cayó en el vicio del guaro y se perdió toda pista de él.

 Paco coyol como era conocido Francisco anduvo compartiendo con varios grupos de muchachos, nunca fue muy bueno para el básquetbol, ni para otros deportes, ni para darse a los golpes,  era más bien un muchacho humilde y frecuentemente era el centro muchas veces de bromas y por no decirlo de humillaciones de parte de los más fuertes o los más valientes;  ya que por su pobreza sus cortes de pelo siempre era a la raíz - pato bravo-, dando la imagen de un coco pelado o coyol, nuestra fruta, reconocida como  ofrenda en el día de la cruz. 

Bautizándolo con el apodo COYOL, con el que fue reconocido eternamente en todo el barrio.

Coyol estudió en la escuela Francisco Gamboa No sacó el sexto grado pues la pobreza extrema en la que creció no le permitió continuar y siendo un adolescente tuvo que rebuscarse para conseguir la comida, era frecuente los golpes y maltratos de su mamá, la niña Tey, la mesonera.


En el parque era el que hacía Los mandados y a las burlas y maltratos,  respondía con putiadas, lenguaje obsceno y vulgar, provocando todavía más el acoso.

Varias veces el chino como era conocido Milton se fue a los golpes para defenderlo pues coyol decía que eran primos y era Obvio pensarlo porque vivían en el mismo Mesón. 

En fin, que Paco no aprendió oficio permanente, ni  estudió, la vida o adolescencia la pasó ejerciendo diversa ocupaciones, es decir de mil usos.

Y así anduvo de un lado a otro, hasta que un amigo (el chino) le consiguió de obrero en el boulevar del ejército, en donde logró cierta estabilidad.

Al cabo de varios años, Volvió a quedar cesante y ejerció  varios ocupaciones,  algunos de ellos no tan legales, pues la necesidad apremia cuando no hay para los frijoles.

Entre trabajos informales pero legales, otros reñidos con la moral y las buenas costumbres, la iba pasando Paco Coyol, de una u otra forma.

También ejerció con no tan buenos resultados, uno de los trabajos u ocupaciones  más interesantes y nobles del barrio: que es el de CHIVO, ya que una prima LA CHINA ELENA, era una  reconocida y famosa  ex prostituta y en ese tiempo era la RUFIANA de uno de los salones/ BURDEL  aledaños al cine Avenida, el cual como casi todos, consistía en cuartos enrejados, donde las muchachas, mal llamadas leonas, ofrecían los servicios en el oficio más antiguo del mundo.

De manera  que Paco Coyol, por la afinidad familiar y luego de sendos trabajos y pruebas:  desempeñó  la función que básicamente consistía en atender a una señorita, que ejercía como  puta (trabajadora del sexo)  en todos los aspectos tanto materiales emocionales y espirituales, agente de security, ante el gremio y barriada. A cambio recibía cama, comida, ropa y sexo gratis.

Pero además se concretaba en que tal como él lo manifestaba permanecer debajo de la cama cuando la muchacha está haciendo su rato, éste alerta y callado, además    acompañado del respectivo machete bien afilado, a fin de,  evitar que ella, fuera maltratada o golpeada por el cliente de turno;  más de alguna vez, tuvo que poner en su puesto a algún violento, descarriado o beodo cliente.

Obviamente que como iniciativa propia su actividad también consistía en hacer el dos de bastos cuando el cliente se concentraba en su tarea y dejaba mal puesto el pantalón.

Es de hacer notar que cuando los muchachos de los 60’s, 70’s, crecían y maduraban,  se desarrollaba en el país,  un conflicto social, llamada GUERRA CIVIL, la cual alteraba e influía en todos los aspectos de la vida cotidiana, de allí que eran frecuentes las manifestaciones, balaceras, desaparecidos, toques de queda, todo en medio de la aparente y apacible vida dentro del barrio, cuyos habitantes generalmente eran muy conservadores y trataban de no meterse en esos conflictos , en el parque Centenario,  la vida y dinámica trataba de estar ajena a esos hechos de carácter nacional.

 En una de tantas vagancias, ambulando, por la plaza del reloj  (plaza 14 de julio) ubicada entre la 1era. Avenida norte y 1era. Calle oriente,  observó un movimiento  inusual, que era que un grupo de muchachos a plena luz del día, sacaban y trasladaban cajas y mercadería del Almacén Bahaia, cuya ubicación era en los portales del costado oriente de la plaza, uno de éstos jóvenes le hizo una mueca para que les ayudara a continuar sacando mercadería de almacén que permanecía con las puertas abiertas a lo que él muy diligente le siguió.

En esa época el Almacén Bahaia era la competencia sana de Omnisport era como el lugar donde vendían mercadería deportiva clase B, se especializaron sobre todo en equipo para béisbol(cascos, guantes, bates, pecheras, etc),  aunque se podían encontrar artículos para todos los deportes tacos de fútbol, uniformes, medias,  también distribuían la pelota de básquet marca VOIT  y zapato marca kidd de los que usaba Fausto Gutiérrez, en contraste de la marca súper k y zapatos Converse All Star de Omnisport es de más decir que los precios eran relativamente más bajos sin embargo era muy reconocida su calidad sobre todo porque en esa época eran los dos únicos almacenes de artículos deportivos después apareció Estadio centro y otros.

Para la mayoría de los PPP (puro parque centenario), era un sueño adquirir  un par de zapatos de esas marcas  o una pelota de básquet nueva. A los más que llegaba la mayoría era a los zapatos nacionales Bilsa o Bracos. Y unas pelotas ahuladas de 10 pesos.

Paco Coyol, rápidamente se unió a la fila de muchachos y muchachas que trasladaban la mercadería del almacén a dos vehículos, uno era una Combi VW y otro un pick up bastante viejo.

Poco a poco fueron llenando los vehículos,  una vez éstos estaban repletos ; el joven que parecía el jefe a que lo acompañara y se subiera a uno de los vehículos, Coyol contento pensaba que iba a poder hacer el día con parte de la mercadería del almacén y que él con mucho esfuerzo había ayudado a sacar.

Los vehículos tomaron rumbo Norte hacia la troncal del norte pasaron Apopa y luego fueron y se introdujeron a una escuela que quedaba fuera de la ciudad,  una vez dentro, allí  estaban esperándolo otras personas,  había hecho una especie de concentración en dónde los muchachos  organizadamente separaron niños, mujeres y adultos, procedieron a repartir aquella mercadería.

Coyol obviamente esperaba su parte por haber ayudado a la carga según él cuenta no se había percatado que esa mercadería había sido sustraída del almacén de una forma ilícita en esa época era una requisa a punta de pistola, que había hecho este grupo de personas.
Una vez entregada toda la mercadería,   a él pues le entregaron por su aporte, un juego de  uniforme completo de futbol, incluido el suéter de portero,  una pelota de básquet, dos docenas de medias color blancas con rayitas azules,  las cuales cómo pudo guardó bien empacados en una bolsa de papel.

Luego toda la gente celebraba hubo música, frescos y  panecillos, se presagiaba una tarde en alegre convivio. A Paco Coyol le pareció un poco extraña la música de fondo, que consistían en canciones del grupo venezolano Guaraguo, en fin la cachada lo justificaba.

El esperaba nomás el tiempo para regresar a San Salvador para poder realizar la venta de esa mercadería y poder hacer un buen negocio, salvar la semana.

La escuela quedaba en una posición alta donde podía verse parte de la carretera troncal y otras carreteras aledañas.

Desde allí, algunos muchachos  notaron qué en dirección a la escuela se movían de manera lenta,  dos vehículos militares con personal uniformado de verde en donde relucían algunos cascos y las puntas de algunos fusiles, en la retaguardia venía una unidad blindada, con una ametralladora encima.

En la escuela hubo mucho revuelo los niños y las mujeres pues corrieron rápido y se fueron apresurados por diferentes rumbos, en cambio los muchachos que habían participado en la requisa o saqueo del almacén de alguna manera y en algunos lugares empezaron a sacar armas y se preparaba para el inevitable combate mujeres y hombres sobre todo jóvenes según cada uno fueron tomando las armas disponibles que eran de todo tipo: desde revólveres,  pistolas,  unos cuantos fusiles m16 y escopetas calibre 12.

Las señoritas que hacía unos minutos bailaban o entregaban dulces y panecillos en esos momentos se cambiaban a ropa de combate y se ajustaban el pelo en unas trenzas o si no se las amarraban con pañoletas, valientes tomaban sus respectivas armas, corriendo a tomar posiciones defensivas en el edificio.

Los muchachos cargaban los fusiles, se ajustaban cinturones, arneses con cargadores, etc.  y se preparaban para el rechazo armado del convoy militar.

Los camiones parqueados cerca a la escuela, de los cuales empezaron a bajar los guardias y procedieron a tomar posición de combate, la ametralladora empezó a dispara a discreción.
Coyol estupefacto no hallaba que hacer: el joven que parecía el líder, le  llamó en medio del ajetreo y le dijo: “mirá, aquí le vamos a dar hasta el tope, tomá”, dándole una escopeta 12 y llevándolo del brazo a una posición en parte trasera de la escuela. “que no pasen”, le ordenó.

Paco Coyol, cobarde de fábrica, se cagaba del miedo, mirando con tristeza la bolsa con la cachada y pensando que de esa no salía.

Al empezar el refuego en medio de balazos y humo, los  muchachos, los gritos y algarabía llenaban el ambiente;  en donde se resaltaban los gritos de algunos” vengan hijos de puta”, “aquí está su tata cabrones”, “tomen sus frijolitos cerotes” . Sonaban los disparos y las metrallas había unos gritos y confusión.

 Paco coyol no hallaba que hacer,  miraba con tristeza la bolsa con la mercadería y se aferraba a la  escopeta y lloraba como un niño.

A los primeros minutos de la gran bulla y el fuego que sonaba por todos lados Paco Coyol  tuvo la valentía de dejar tirada de escopeta saltarse el muro dónde lo tenían posteado y se fue corriendo en dirección norte dejando atrás el edificio y todo el refuego que había alrededor de él.

 Paco Coyol corrió huyendo, día y noche por unas veredas y en medio de fincas, arroyuelos y montañas a los tres días sin comer apareció por la ciudad de Guazapa, donde unos campesinos al verlos en condiciones deplorables, le dieron agua y comida, y pudo trasladarse a San Salvador.  

Un día apareció en el parque, extremadamente delgado y lleno de raspaduras, a lo que el chino le preguntó que le había pasado…..y esta es la historia.










lunes, 8 de julio de 2019

Toyota y los marihuanos




Era la época en que estaban ampliando la séptima calle Oriente que ahora es la Alameda Juan Pablo Segundo, la cual aparecía llena de hoyos para colocar la nueva tubería,  promontorios de tierra y material  para pavimentar.  
El tramo abarcaba lo que era la 16 Avenida hasta la 10ª. Enfrente donde los Siu,

Charli y el chino tenían ratos de no verse, pues ya cada quien vivía separado del barrio, uno en Apopa y otro en San Bartolo. Iniciando otra etapa de su vida, con responsabilidades de familia e hijos.

Se veían algo lejanos los momentos y tertulias cuando eran independientes y libres. 

Después de un caluroso saludo y  ardua tarea cada quien en la fábrica donde trabajaban para ganar su frijoles,  ya entrada la noche, una noche como cualquiera, serena, y con luna, como otras que acompañaron a tantos jóvenes, en medio de la barbarie de la guerra, en fin, decidieron ir a buscar a Juan lagarto para que les vendiera un par de esas cosas que se les pone un fósforo agarran fuego y se aspiran y que te hacen sentir bien cómodo, profético y filosófico;  había que llegar a darle fuego y buscaron allí por la Loma por donde vivía “el muerto”,  casi siempre se encontrában a un par de enamorados amontonándose,  llamaba la atención una muchacha bien bonita y jovencita que andaba con un joven poco mayor un chele baby face, que no era de la majada,  de entrada caía mal porque la niña no tenía más que 14 años y acostumbraban a juntarse en los recovecos de las casas de la loma, donde también eran frecuente encontrarse con otros broders, fumigando la esquina.

Viendo la imposibilidad de disfrutar de aquel par de cosas en una zona quieta y solitaria, decidieron caminar y encenderlos caminando por la 14 enfrente de la Mansión  buscando la séptima calle, obviamente, la llamarada, la humazón y el fuerte olor, despertaba cualquier sospecha.

Sin percatarse qué detrás de ellos venían dos hombres mayores y  cabalmente en la esquina donde la Juan Pablo cruza con la 12 avenida les gritaron que se detuvieran y sacaron unas pistolas las cuales se sintieron y observaron  que eran más largas que cualquiera, era porque ya el efecto de la amiga Juana había hecho de las suyas, se capta la escena como en cámara lenta, el individuo parado sobre un volcán de tierra, sacando el arma de su pantalón y el otro dando la seguridad a su espalda.

Parados en un promontorio de tierra, los dos con sendas chumpas de judicial y pelo recortado, pistola en mano, los pusieron “ticaman”, se identificaron como agentes de la SIC  y procedieron al registro personal (pantalón, camisa, ropa interior, zapatos, etc. )  para encontrar la prueba del delito, que debía consistir en una parte del rollito.

Poco acostumbrados a todos los procedimientos policiales, los susodichos,  no dejaron de afligirse y preocuparse por la casi certera posibilidad  de ir a dormir  unos cuantos días al Castillo Grayskull con la pena, ficha  y multa correspondiente sin embargo por más que registraron no encontraron dicha prueba y entre ellos- los cuilios-  se discutían: uno le decía al otro “yo los vi que venía fumando”, “yo los vi”, decía el otro mientras buscaba en el suelo polvoso, alumbrando con una lámpara alrededor.

Además el tufo, era inobjetable. ¿ dónde está? , ¿que la hicieron?, les  preguntaron a los jóvenes los cuales fingían demencia y entre lenguaje cortado por la pálida y la mota, se defendían afligidos, argumentando que andaban paseando. (en la noche y en calles solitarias), al ver la contundencia y decisión de los agentes, la “corrida” no era opción.

En todo caso, “mientras se averigua”, nos los llevamos amenazaron los oficiales, y procedieron a colocar los brazos en posición y poner las esposas, aquellos buscaban con sus pescuezos alargados, algún conocido o persona que pudiera auxiliarles, creyendo que la bulla o el escándalo, cambiaría la situación y evitaría el fondo tenebroso esperado, pero, por ser de noche, no aparecían ni los infaltables curiosos.

Toyota en aquel tiempo era el apodo de un joven moreno claro alto y un poco robusto al que se le recuerda como muy ameno y muy simpático,  se le veía frecuentemente en la cancha de basket con el pelón, Joe cocker, el peludo, etc.  y hasta donde se sabe vivía en la cuesta de la 12 avenida Norte o sobre la séptima; pues bien ese cipote era de los pequeños del parque centenario, apareció y se acercó curioso a la bulla de los dos policías y los dos bohemios, a lo que uno de ellos : El Chino le grito a que fuera hablarle a un amigo que él tenía y  cuyo nombre era Carlos Rivera Pino (QEPD),  esposo de la propietaria del colegio Unión 890, ubicado al frente del incidente.

Este personaje era un ejecutivo de oficina en la fábrica donde trabajaba el chino y entonces Toyota corriendo y ni corto ni perezoso fue hablarle a los pocos minutos llegó Don Carlitos, echándose el rollo inmediatamente.

Don Carlitos, de unos 65, además de auditor y profesor, era un notable orador  y en las reuniones laborales, eran sus palabras las que inauguraban cualquier acto, él declamaba la apertura  y clausura de las actividades.

Sus discursos llenos de sentimiento y con contenido dramáticos convencían hasta el más necio e incrédulo, también escribía poesías y su porte era de un hombre alto, blanco y con gran presencia. 

Empezó su letanía  tratando de convencer a los policías que parecían ajenos y más concentrados en el arresto y continuaban buscando “la bacha.”

Más o menos el discurso iba así: como pueden llevarse presos a estos dos jóvenes fieles católicos, personas que cumplen con sus deberes ciudadanos abnegados trabajadores y son la esperanza y el futuro de un país Digno y un país lleno de Gloria y belleza como es El Salvador ; no es posible que ustedes se quieran  llevar a conocer la fétidas mazmorras a estos dos seres humanos tan buenos y tan honrados. Yo les invitó a que pongan una mano en su conciencia y hagan que esta noche ellos puedan regresar a sus hogares, a compartir con sus respectivas esposas  y que sus hijos puedan sentir el calor y apoyo de un padre.  Yo puedo dar fé que nunca estos muchachos han cometido ningún delito, por los tanto los convido y les exijo que liberen de manera inmediata a los muchachos. Dios los bendiga.


 Ante la insistencia de Don Carlitos, y de testigo el joven Toyota, los juras accedieron de mala gana a soltar a los jóvenes, no sin antes amenazarlos y continuar buscando en el suelo la prueba física del delito.

Los juras se quedaron buscando en el suelo, Don Carlos regresó a su hogar, Toyota a su casa y los mariguaneros caminaron hacia el parque centenario, buscando el Cinelandia, donde procedieron a entrar a la última función de las 8:30PM, a fin que les bajara el palidón.

Pagaron la entrada y a los 10 minutos de la función ya con las luces apagadas ambos sentados a la par al final del cine,  Charli le dice al Chino ¿“que onda?, ¿nos vamos a fumar el puro?

La incredulidad y admiración del chino, no evitaron la preguntó qué dónde estaba o dónde lo había escondido el material  y Charli le respondió que siempre estuvo en medio del dedo medio con el anular y que cuando lo registraron nunca abrió las manos, permaneciendo pegado a los dedos....


Charli le preguntó de nuevo ¿ qué decís nos lo fumamos?. A lo que el chino le dice con contundencia come mierda y  levantándose inmediatamente y salió corriendo para su casa.

Esta historia me la contaron.

 Gracias infinitas a Toyota Y a Don Carlitos en el cielo por haber sacado de este par de vagos de ese problema.


jueves, 17 de enero de 2019

Paco el del palo de mango


La primera vez que lo vi estaba peleando junto a otros scouts en su patio, el cual era sombreado por un robusto palo de mango. 

El terreno era más grande que todo el mesón donde yo vivía, por tanto la percepción de ese terreno para mí era continental, el palo de mago le daba un toque selvatico, tipo jungla. 

El terreno estaba protegido por un muro de celosías que permitían ver desde la acera hasta adentro, más o menos a metro y medio de alto, al final del terreno una casa, con varios apartamentos, el único que conocí estaba lleno de recuerdos, fotos y algunos juegos de salón con los que de vez en cuando gastábamos el tiempo, uno en especial recuerdo era de palillos chinos, se tiraban al azar los palillo de varios colores y el juego consistía en recoger uno a uno sin que los otros se movieran, un juego para afinar la concentración y la precisión manual, 


Paco era experto y los invitados perdíamos ante el experto.   

La casa de Paco era grande en verdad, contiguo hacia el norte, existió un mesón llamado Orellana, que era un zapatero, con varios hijos, uno de ellos especial, loquillo, que pasaba desnudo en la orilla de la calle, me parece que también amarrado. Enfrente quedaba la casa de Zemita y Elber.

Este mesón fue demolido o se cayó para el terremoto del 65, no lo sé, luego en ese mismo lugar y después de construir una casa con apartamentos llegó a vivir Guillermo el pingüino, pusieron un mini súper llamado “flamenco”, entiendo por qué el know how,  se los había dado una legendaria tía de Guillermo, dueña del súper “El Cochinito”, pionero de la ventas de comestibles tipo súper. –con estanterías, góndoloas, producto debidamente clasificado y las cajas para la cancelación y salida del establecimiento-. ESTE SUPER QUEDABA SOBRE LA  3ERA AVE NORTE.  

El Flamenco era un mini súper y abarrotería la cual funcionó algún tiempo.

Hacia el sur estaba el famoso bar Jiboa, famoso por sus bocas de jocote y jícama, el bar tenía un rótulo de un águila blanca, probablemente la marca y logotipo de algún licor.

En el Bar había una entrada muy acogedora con unas puertas giratorias tipo oeste, luego estaba la mesa del bar que era grande y de allí al la izquierda estaban las mesas en un ambiente acogedor como bosquecito, lo que hacia la estancia acogedora y cálida, para las tertulias de los bolos.

Allí vimos tocar a Gil Medina, el cantante de Paquito Palavicinni, la voz del Xuc. En esa ocasión andaba con una marimba hecha de copas de cristal, un espectáculo muy excepcional. Yo me imagino que promoviendo algun tipo de licor. 

Esa vez que ví a Paco pelear tipo scout, era la costumbre amarrarse un pañuelo en una de sus piernas, arriba de la orilla y la pelea consistía en que el contrincante te la quitara; la pelea a pura lucha era encarnizada y ponía a prueba la fortaleza y las mañas para hacer llaves y demás trucos de los encuentros cuerpo a cuerpo.


Paco en tanto, era “CABALLERO SCOUT”, el máximo galardón en esas prácticas. Para ser scout, había que reunir algunos requisitos, sobretodo por ser una asociación de jóvenes con papá y mamá, estudiantes, morales, etc. 

Entiendo que los objetivos de ellos, eran fomentar y crear personas responsables con los deberes cívicos, ciudadanos honrados, defensores de los valores del status quo, mezclados con prácticas de convivencia comunitaria, ejercicios físicos, jerarquías tipo militar, no hay que olvidar que los grupos scouts fueron creados por los ingleses, imperialistas por excelencia.  

Había que usar uniformes y todo tipo de insignias que denotaban grados jerárquicos, estructura de mandos, trabajo en equipo, fogatas, retiros, etc. Etc.

En fin, Paco era scout y de los buenos, un muchacho muy educado y formal.

Para él, era lo más usual subirse al famoso palo de mango, con una gran facilidad, a pesar de que por ser un árbol viejo, la madera no dejaba de ser porosa, más de alguna vez se desmadró.  

Otra vez arriba del palo, presencié cuando se dejó caer como de diez metros, atacado por un nido de avispas que habían hecho del palo su casa, Paco bajó corriendo a sumergirse en una pila con agua que estaba en el patio, después era muy emocionado contando la aventura.
    
El papá de Paco se llamaba Leónidas Flores, él había sido el capitán de una legendaria y famosa selección nacional de fútbol, Paco tenia fotos donde aparecía don Leónidas  
recibiendo banderines y trofeos, originario de Santiago de María, mi mamá me contó que era primo de su difunto primer esposo, José “CHEPE TRIPA” Ramírez, y que juntos jugaron en el Oromontique, FC.

Don Leonídas pasaba frecuentemente sentado en las aceras cercanas a la casa, (donde tito huezo), muy callado, muy sereno, poco comunicativo, a veces deambulaba por el parque.


En cambio la percepción que tengo de la mamá de paco, es que todo el tiempo apresurada, usaba lentes color verde y su vestimenta denotaba que trabajaba en alguna oficina, siempre bien arreglada, ella daba muchas instrucciones.  
Ella sufrió un trágico accidente y perdió la vida muy lamentablemente.   

Tambien tenía una hermana, muy bonita, recatada, que estudiaba en la Divina Providencia, se sabe que estudió y se graduó en la UCA y que actualmente es una próspera empresaria.

Se sabía con el tiempo que el sueño de Paco era ser militar, tenía un tío que había sido oficial y él guardaba con gran celo el sable, algunas insignias y recuerdos militares.

 De su paso por la escuela militar, se muy poco, parece que una lesión en la rodilla hizo que fuera interrumpida su carrera militar o quizás algún otro motivo.

Paco era muy aplicado, se interesaba por temas muy poco comunes, era un curioso patólogico, le gustaba investigar, conocer y siempre eran muy interesantes sus hipótesis, sus conclusiones y explicaciones que proveía con gran facilidad, explicaciones seguidas de gesticulaciones que aseguraban la correcta comprensión.

Supe que había estudiado en Santiago de María en un internado y luego en el Divino Salvador, donde creo se graduó de bachiller. Recuerdo que luego de salir de la secundaria se matriculó en la UCA, la recién inaugurada y primera universidad privada: 

Paco describía con gran precisión el campus y todavía recuerdo cuando nos comentaba el diseño de las aulas de los edificios recién construidos, decía que era ovalados, con una inclinación que facilitaba el sonido del catedrático, todo con gran detalle. 

Años después pude comprobarlo al estudiar en ese centro universitario.

Paralelo a sus estudios, Paco era presencia indispensable en la cancha de básquet, muy apreciado y a la vez temido adversario en los mascones, tanto de los grandes como de los pequeños. Era un jugador completo, defensa eficiente y gran encestador.

Titular del equipo del parque ASES. 

Recuerdo que usaba  unos zapatos Bilsa blancos de 6 pesos, los cuales teñía de negro o azul, y compraba unas plantillas en la farmacia para simular el resorteo de los zapatos KID o ALL star, que eran los que usaban los profesionales del básquet.



Todos los cipotes acabados imitábamos esa práctica, pero le poníamos nuestro estilo, yo por ejemplo los PINTABA de morado, AL ESTILO HIPPI.

Aunque era unos años mayorcito, Paco nos acompañaba a la Chacra, pues en ese tiempo era paseo casi obligatorio, los sábados, madrugábamos y pasábamos hasta después del el almuerzo, disfrutando de esa piscina tan bonita y tan llena de  alegría. Guillermo nos enseñaba natación. 


Algunas veces lo vimos pelar a mano limpia, pues era de pocas pulgas, temido por los muchachos, pues creo que ni el mismo conocía su fuerza.

Una vez se peleó con “EL TOSCO”, amigo de la 11 calle, que se incorporó a los grupos de muchachos basquetbolistas, fue una pelea desigual, pues el susodicho además de grandulón, era feroz , invencible y testarudo a la hora de enfrentarse a los cahcimbazos con cualquiera.

Sin embargo, Paco hizo una pelea digna, recuerdo cuando después del encuentro se limpiaba la nariz llena de sangre, que el tosco le había roto.

El las jugadas, contar con Paco era la seguridad de gane, pues se entregaba con valentía, fuerza y denuedo, muy inteligente y con pulso suficiente para definir un partido.

Ya graduado de Ingeniero Industrial, trabajó como Gerente en SOLAIRE,  desde donde ayudó a muchos jóvenes del barrio a trabajar en esa empresa. Algunos han hecho de esa experiencia su profesión, situación que se le agradece, pues nunca tuvo miramientos o recelos para llevar a trabajar a sus amigos y compañeros del parque.

Paco, Dios te bendiga, porque con tu presencia hiciste la vida de los cipotes una aventura sana y feliz.

Una vez, por la noche, como acostumbrábamos después de los mascones,  estábamos hablando de extraterrestres, y los que estaba de moda, EL MENSAJE DE LOS DIOSES, cuando vimos que la luna se paró y se iluminó toda la cancha (conste no habíamos fumado), ja,ja ja , nos fuimos corriendo a nuestras casas.
.



CONTINUARÁ……………


martes, 24 de julio de 2018

Los vitales usurpadores





Él compró un momento de amor

Ella quería dinero

Él quería carne caliente
Ella vendía su cuerpo callejero

Se unieron en un vacio, sin rumbo,  y sin sentido

Después se alejaban, uno satisfecho otra con monedas
Fueron llenado sus existencias de  vacíos e intranscendentes momentos

Cada vez que se juntaban, ocupaban  con vacío sus energías

Y el cubo lácteo de sus vidas se fue colmando de  vacíos

Las siluetas y acrobacias pusieron nuevos figuras en los espejos motelinos

Los olores clorhídricos llenaron sus pulmones pujido a pujido

Los ríos contaminados de sus vidas, fueron poco a poco encontrando manantiales Frescos y rebosantes
  
Se Convirtieron en profesionales de contar las vueltas del papel higiénico


El jabón chiquito  perfumó sus pieles cansadas

Moral y decencia como viejas solteronas
aparecieron litigantes, sembrando de sentencias  los deseos

los calzoncillos al revés
Las oraciones en plena doce de la noche en una cruz calle
Las consultas del hermano pedro en izalco

Cayeron diezmados y fulminados cual Hiroshima después del bombazo

Ella compro  a pagos un  chifonier y un juego de comedor
Se inscribió a sky net para ver a la doctora polo

El se acabó los garrobos migueleños

 Así de vacío en vacío llenaron una montaña
expectante de ilusiones y rebozando  sus vidas miserables

ambos fueron proveedores de tan desatinado desafío….

Ser en el otro

miércoles, 11 de julio de 2018

HOMENAJE A RADIO EL MUNDO EL SALVADOR 2018





Mea MUNDI HERTZIANA

  El jardín infantil vio crecer y moldear las tardes jolgorios teñidas de sus notas
  Mudas de vocales, cadenciosas y serenas, llenas de corcheas y bemoles
  Contrastando el bullicioso rondar de gargantas recién estrenadas

  Caminamos juntos y crecimos valsando  y gambeteando la existencia púber

  Cuando el dolor del que adolece se bordeó de calores juveniles, y los gritos alborotadores
  
  Relucían psicodélicos matices, luces negras iluminaban la alcoba, mantuviste el buen           gusto

  En medio de contemplaciones iniciáticas y esotéricas, sonaban tus efluvios en magnas         eternas

  Así llegaron las notas brumosas de la violencia y la intolerancia, que en mortal zigzagueo
  Cortaron sueños y quimeras, permaneciste aplacando la duda, atacando la incertidumbre

  Por las noches, fuiste ruta de paz, música del alma,  en los momentos de duda       quebrantada

  Sembraste la fé por medio del trazo infinito y armonioso de la música
  
  En la confrontación estéril  encarnaste un recinto contra la anomia  que produce la     desesperanza
  
  Tus ritmos reflejaban  la naturaleza íntima del ser, el necesitado de paz, el sediento de        amor
  
  Compañera  habitual y permanente, fiel  sombra de las horas frente al volante del caos        asfaltico
  
Mientras Cronos se deleita, perfumando  penas y triunfos, bordeadas de auras musicales  

  Y cuando las nieves pueblen las frentes cansadas de tanto desafío, tus notas,  esas            notas…
  Tu música, calmante a todas las inclemencias cotidianas, permaneces juvenil y tranquila

  Y así pendientes al  último rocío, alertas al último palpitar, oiremos las olas de mar
  que van y vienen en mareas bajas y altas, espumeantes  y armoniosas
  
  Del eterno devenir del mundo, cosiendo los destinos,
  escuchando el mundo, sintiendo la vida, disfrutando su melodía. 
  Novia de pensamiento positivo, ganas de continuar y luchar
  
  Piedra para tirarle a la tragedia, impresa de certidumbre y serenidad, surcando  los aires, 
         Nube amiga de siempre.



Tema de la radio. MAREA BAJA

miércoles, 9 de mayo de 2018

CARTAGENA: EL LIBRO DE GRAMATICA ESPAÑOLA


PASATIEMPO

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque un océano
la muerte solamente
una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra
Mario Benedetti

CARTAGENA

Será por 1965, cerca el Parque Centenario, sobre la quinta calle oriente, queda, todavía, la Escuela Francisco A. Gamboa, en esa época se distinguían, número 1 turno de la mañana y no. 2 por la tarde. 

Yo estudiaba en la no. 1, quinto grado y el lugar me quedaba a dos cuadras y media. (200 mts), las caminaba alegre o distraído, la señorita Pacas, una excelente maestra, además muy estricta y amorosa no impartía, esa educación tan rica en conocimientos.

Los días eran tranquilos y mi infancia y preadolecencia transcurría entre la escuela y el parque centenario (básicamente mi  casa), donde se desarrollaba toda la película. Allí entre juegos y aventuras crecía y se desarrollaba la existencia.

Este hecho fue un preámbulo de las lecciones de la escuela  sublime e importante de la vida, como una materia algunos la pasan con 10 y otros aplazamos y la mayoría pasamos raspaditos.

 Encontrarme por sorpresa y sin decir “golpe avisa” y de primas a primera con el “bajo” mundo. 

Era Cartagena, un joven moreno, delgado, alto para la norma salvadoreña, y tendría es esa época 15 años, los cual lo presentaba mayor para los alumnos de quinto que andarían por los 11, yo apenas cumplía los 10.  

Este muchacho era un poco lento para el estudio, un poco rebelde, desaliñado, faltaba con frecuencia, se sabía que vivía por la zona de la 22 calle o calle Castillo, y llamaba la atención porque la mayoría de esos lados estudiaban en la Esc. Chile, además era zona peligrosa  y abundaban los salones y burdeles, tanto que muchos cipotes que estudiaban por allí eran “Hijos de puta”, lo que no desmeritaba su condición de jóvenes alegres y con sueños. 

La Chile además de grande, tenía fama de violencia y la Gamboa de una escuelita marginal, pequeñita, pero con un cuerpo de maestros muy dedicados, dirigidos por la dulce Doña Ángela Viuda de Meyer y bajo la férrea disciplina de la señorita Teresita, acompañado por un cuerpo de maestras que eran unos apóstoles para la enseñanza.  

A veces, el ser buen alumno o ser mimado por las señoritas maestras, trae consecuencias negativas, pues se gana el recelo o celos de los compañeros y más de alguna envidia. (Además de las consecuencias en la autoestima deformada que tenés que andar cargando por el resto de tu vida, buscando quien te mime, ja ja ja ).  

En fin ser el que declama la poesía del día de la madre,  la oración a la bandera, cuando toca el turno al grado y presentar al grado en la escuela te hace foco o foquito del resto de los compañeros, los cuales te admiran, te joden, te respetan o te chingan.

El caso que a veces llevaba el libro de Lengua y Liteatura Española, el cual había aparecido en el cuarto, quizás desde antes que naciera, no recuerdo ni para qué, llevaba el libro a la escuela, quizás para apantallar, o para hacer bulto, pues en aquella época se estudiaba con un solo texto y la matemática de Don Aurelio  Baldor que te sacaba entonces y aun ahora canas verdes, ( puta, eso de la regla de tres compuesta, etc. ) en fin  y sin darme cuenta un día el libro se me perdió, el asunto era serio, pues en el cuarto de mesón – habían tan pocas cosas- donde vivía iba a faltar el libro y mi mamá posiblemente me castigaría al no dar explicación de la pérdida, provocando un severo lío para mí.

Desde esa época pintaba a ser un despistado de primera, pues no sabía si lo había dejado olvidado, si lo perdí en la escuela o si me lo habían robado. Ya me había pasado en tercero que dejé los cuadernos en la acera del parque para llenar el bolsón de semilla del árbol de conacaste, como ya les he contado.

Viviendo con esa zozobra, iba transcurriendo el tiempo, socando que mi mamá no me preguntara por el libro y pensando en las explicaciones que tendría que rendir.  

Un mediodía ya para salir de la escuela, se me acercó Cartagena y me preguntó ;- Hey Milton, vos has perdido un libro, vea?.  Respondí: - Sí,  él: - A pues, mira unos cipotes de la tarde lo tienen, pero quieren que les paguen dos pesos,  (dos colones en ese tiempo, si me daban 5 centavos diarios, era lo de 40 días), es decir una fortuna.  

Al principio me alegré, pues no estaba perdido el libro, después me afligí, pues como conseguían las bolas con el reducido presupuesto que manejaba, y sin pensar en la veracidad o no de la historia.

Como pude gavetiando, prestando  y recogiendo por allí y or allá, al cabo de varios días, conseguí un colón, pues cada día Cartagena me preguntaba con insistencia si había conseguido el pisto, con la advertencia que no le dijera a nadie, porque si no se perdía el libro. Así que le dije que solo tenía un peso, a lo que él, quizás cansado de preguntar (la verdad es que era parte del trinquete), aceptó el peso y me devolvió el día siguiente el libro, quedando que le iba a estar abonando hasta completar el monto, pues me dijo que los “de la tarde”, estaban encachimbados y que por él habían accedido a devolver el libro.

Tanto fue el agradecimiento y los buenos oficios de Cartagena, que de allí se convirtió en mi más fiel defensor cuando de golpes se trataba, mejoró en los estudios pues compartimos deberes y hasta nos acercamos físicamente en el salón, pues él adelanto unas filas de pupitre para estar cerca de mi puesto en la primera fila  (claro, lo hizo al modo más típico y el que dominaba y conocía, es decir,  amenazando al otro cipote).

En fin, recuerdo haberle conseguido una peseta más (0.25 de colón) y allí “murió la flor”, no recuerdo con exactitud si terminó el año, creo que no, pues cada vez fueron más frecuentes sus ausencias…..ese muchacho moreno, con el pelo sobre la frente, más alto que delgado, en fin desapareció del mapa.

PASARON 7 AÑOS

Allá por los 70’s, vagando donde las putas, cerca del Cine Avenida. Yo, Andaba con el chino Gilberto y otros cheros, deambulando viendo la mercadería, me pareció ver a Cartagena, con otros dos jóvenes, con toda la pinta de ladrones salteadores, es decir, lerfis.

 Nos encontramos, cruzamos miradas, al principio retadoras, el intercambio de miradas se volvió en un flash que encendió los recuerdos y en segundos recorrimos el tiempo que compartimos, me alegre verlo de nuevo y quize saludarlo, sin embargo las circunstancias eran de otra naturaleza, era la ley de la calle. 

Después las miradas se convirtieron en de respeto mutuo y cada quien siguió su camino, el chino Gilberto y los otros cheros ni cuenta se dieron que ya nos iban a “poner”.

El libro aun lo conservo, y viene a cuenta pues, encontramos personas, que nos marcan y dan pautas, para nuevas y estimulantes situaciones, algunas non gratas, pero todas forman parte de ese mosaico de emociones que es la vida, concluyendo que nada pasa por casualidad, en el tiempo está la sabiduría, no obstante algunos nunca aprendemos y seguimos tropezando con la misma piedra, queriendo y confiando que el mundo y las personas, lo cuales, según mi entender,  merecen una gota de confianza a pesar de lo mal que la vida los trata. 

Y que siempre hay una rendija  donde puede colarse el valor de la amistad, solidaridad o lealtad.

Uno puede ejercer el papel de rival, lástima, amistad, incluso indiferencia, el caso es que somos el producto de nuestras experiencias, pero aquellas que nos marcan y que nos inducen a ser mejores seres humanos en el día a día, hay tanto que hace
r y aprender.

PASARON 30-40 AÑOS...
Nombé, fíjense que en  una de las últimas zumbas, tuve que vender y casi “libriado”, ES DECIR A PRECIO DE LOCOS,  una cantidad de libros, para saciar las constantes resacas o gomas que produce, estar hermanado con el Dios Dionisius o Baco y acompañado con todas las consortes y demás fantasmas que produce el DELIRIUMS TREMES. Y  así terminó la historia de la grámatica que le había comprado a CARTAGENA.


Sin embargo hace como tres años en mis continuas y constantes visitas a las ventas de los libros usados pude encontrar de nuevo mi libro de Lengua y Literatura española, en un prodigio digno de Ripley, así que nos volvimos a encontrar y recorrer de nuevo sus paginas, incluso con mi nombre y el grado.
Y colorín colorado esta paja se ha terminado.