Son las infaltables, en todo discurso de proselitismo
electoral, las ponen bonitas, como domingueras, las maquillan, las ensalzan,
las multiplican, en fin, las promesas electorales forman parte de la cultura y
cada candidato en su propio estilo, las destila, las derrama, las regala a más
no poder y llena el ambiente de toda clase de promesas. Unas dicen que viviremos en el paraíso, que habrá empleo para todos, que bajarán los impuestos, etc.etc. 

Su ámbito es todo la media: tvs, internet, diarios, periodicuchos
(ya saben cuáles), radio, etc.
Las promesas constituyen la base para ganar votos y de esa
manera los candidatos las repiten hasta el cansancio, sabiendo que buena parte
de ellas quedarán en eso: promesas.
Desde los tiempos de conciliación de los cuales tengo
memoria, la cultura de las promesas electorales fueron el plato cotidiano de
las campañas, medio me acuerdo de la de Sánchez Hernández (Tapón), la cuales fueron
rellenadas con tela a granel con el logo de las manitas, cocinas, y víveres que
le regalaban a la pobrería de los barrios capitalinos y que marcaron el hueso
duro e incondicional del oficialismo, es decir: “meter la idea del
asistencialismo del gobierno, no involucrarse en la política y el famoso “sino
trabajo no como””. 
NO debe olvidarse que tapón le recibe a Julión, Julio
Rivera, que fue un presidente popular y populista, querido y recordado, con su Harley
davison paseando por todo san salvador, sin “guaruras”, ni caravanas.
Luego viene Molina, Arturo Armando, ex IN, un poco bruto, “campesinos
de campo” y otras pasaditas célebres. Este tenía una forma de venderse a través
del gobierno móvil, en cada pueblo que llegaba, a la entrada le ponían un niño
de brazos, luego caminaba chineando hasta la plaza en donde la infaltable “viejita”
lo abrazaba, él andaba con el gabinete (no olvidar que el ministro de
Agricultura, fue don Enrique Álvarez Córdova), y así en cada pueblo ofrecía lo
mismo: Una cancha por semana, el chorro que en todas partes falta, el puente
invisible aun en el siglo XXI y toda clase de sueños irrealizables.
Paralelamente el Ing. Duarte poseía también su retahíla de
promesas, que iban en el sentido de justicia, trabajo, educación y salud para
todos. Le precedía una aureola de éxitos al frente de la alcaldía de san
salvador. El loco Duarte, tenía buena labia y conmovió a muchos guanacos,
tanto que despertó muchas esperanzas. El
PC había como siempre intrigado e integrado fuerzas de oposición en un amplio
espectro: pescados, rosados y rojitos, aun cuando la fuerza principal era el
ciudadano de la llanura.
Luego de todos los acontecimientos tristes y violentos del
72, el pueblo heroico y valiente salvadoreño!! (se lee bonito, vea?) se
encontró de nuevo en medio de un mar de promesas, por el oficialismo del gral .
Romero, chaparro como yo y más bravo que una chinchintora, ofrecía progreso,
paz (de los cementerios) y trabajo. Por otra parte siempre con la UNO (unión nacional
opositora) el coronel Claramont, hombre con gran carisma, prometiendo justicia,
educación, salud y bienestar en general. Aquí el fraude fue perverso y
descarado. Urnas llenas de votos del PCN, sustituían a las legales. Don KURY y otros fósiles del PCN, hablaban de tamales refiriéndose
a los votos chabela.
Despúes del golpe, en donde nos recetaron otra sinfonía de
promesas, llega la DC, experto en la paja y se presentan elecciones, en donde
aparece ARENA. Dicen que ganó dawison pues su retórica era de gran pegue y
motivadora en contra de los “sandías”, pero que la embajada que queda en Santa Elena,
no permitió que llegara mi mayor.
De allí las promesas de cristiani que hablaba que el cincho
de los pobres ya no tenía agujeros para
apretarse. Ese salío vergón, pues reprivatizó los bancos y se quedaron él y los
cercanos para después de un tiempo venderlos.
Calderón con el estribillo que una persona que nace pobre no
tiene porqué permanecer pobre y todo tipo de pajas, nos clavó el IVA y eliminó los impuestos para los ricos.
Chorro de humo, no merece ni siquiera que lo mencione, pues fue
más listo y mejor compró los votos de los excombatientes para ganar la elección,
además se la pusieron bien chiche con el dundo.
Saca y las mujeres que nunca estarían solas.
Mauricito y la fábrica de empleos.
En fin, promesas y más promesas.. la sal de
las campañas políticas.
Pero veamos las actuales: el partido de oposición promete
que va a hacer un albergue para pobres en la actual casa presidencial, bueno
así como prometió el metro bus, le parece fácil prometer lo imposible.
En resumen, las promesas son eso, y los ciudadanos
medianamente informados no deben orientarse por las promesas sino por las
posibilidades de ejercer el poder para mejora la vida de las mayorías, se debe
releer la historia y encontrar el hilo conductor del proyecto como un todo, aun
cuando haya frustración y rabia por algunas actuaciones de algunos (los menos)
políticos.
La derecha política, para nombrar la opción, aun cuando a mi
gusto, se llamarían los neo liberales, ya no tienen que ofrecer, pues el
proyecto se agotó al vender la mayoría de los bienes del estado y promover el
famoso vaso rebalsante que nunca lo vio el pueblo.
Ahora lo único que ofrecen
son idean absurdas, risibles, que no aguantan el mínimo análisis, es un destello
de demagogia, ya que sus principios no le permiten visualizar y mucho menos
encaminar acciones a una democracia más real y participativa.
El proyecto de la izquierda es bien modesto en el sentido
estricto, obstaculiza que las fuerzas sociales se desenvuelvan, que no prolifere
la lucha social sino remedos o pincelazos de bienestar con justicia. No contemplan
mecanismos democrativos como las reformas constitucionales convenientes que
incluyan el plesbicito o el referéndum.
También usan la demagogia para convencer al votante, pues
mucho de lo que prometen es imposible de realizar dentro del contexto local e
internacional que es el que finalmente condicional de la problemática interna en los aspectos: politico, -económico y social.
Los ciudadanos medio pensantes e informados tienen que
comprender que votar por el neoliberalismo va atrasar más la velocidad de
desarrollo, por más que lo medíatico presente lo contrario. Los medios, los
plumíferos a sueldo y algunos representantes empresariales, los cuales no
representan a la mayoría, están patinando defendiendo lo indefendible, en un
anacronismo, lleno de ideología recalcitrante e intolerante. No visualizan que
el mundo exterior cambia y ha cambiado, las fuerza exteriores determinan lo interior,
guste o no.
Esas posiciones son
capaces de mandarnos al matadero, así como la vecina Honduras, en donde no se
respetó la voluntad popular y para acabar de joder, el oficialismo va a provocar
una guerrita con El Salvador para unir las voluntades internas provocando la
muerte de muchos inocentes de ambos bandos. Ojala me equivoque.
Pero volviendo a nuestras elecciones, aunque la izquierda no
lleva al mejor candidato, el proyecto sí, se sostiene en el tiempo y con los
ajustes adecuados y convenientes, se puede abonar al mejoramiento de las
condiciones de vida de la mayoría.
La pobreza y la exclusión son los mayores
enemigos y hay que combatirlos de todas las maneras posibles.
A través de la educación,
salud y medidas que procuren empleo y una vida austera pero digna.

A las promesas no hay que hacerles caso, hay que votar por
el proyecto progresista.